Está latente la amenaza de que Cuernavaca sufra una nueva contingencia de basura acumulada en las calles, al conjuntarse el cierre del tiradero de Tlaltizapán, donde se depositaban los desechos de la capital del estado, así como el amago de las empresas que concesionan el servicio de parar actividades por supuestos adeudos por parte de la comuna capitalina.
Y es que, pese a que no fue perceptible para la población, los considerados prestanombres del llamado “zar de la basura”, Juan Jaramillo Frikas, pararon el servicio el pasado miércoles, de las 12:00 a las 14:00 horas, lo que fue considerado por regidores como el preludio de que en cualquier momento pueden dejar de recolectar la basura, luego de que están siendo investigados por presuntos abusos en el cobro.
Además, la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) ordenó la clausura del tiradero a cielo abierto Rancho Coronel, en la comunidad de San Rafael, del municipio de Tlaltizapán, que se había convertido en el último destino de alrededor de 500 toneladas que se generan a diario en Cuernavaca.
Ambos factores se han conjugado y tienen al alcalde Rogelio Sánchez Gatica en estado de indefensión, pues depende ahora del estado de ánimo de Jaramillo Frikas y de sus “empresarios” para que en cualquier momento detengan la recolección, tratamiento y disposición final de la basura, alegando una supuesta falta de pago y no tener en dónde tirar los desechos sólidos.
La molestia de los concesionarios radica en que el elevado costo de su servicio, que rebasa los 11 millones de pesos mensuales, de acuerdo con información oficial en manos de regidores, es por 3 millones superior a lo que cobraba la empresa PASA, que prestaba ese servicio, lo que podría derivar en quitarles el servicio o pagarles sólo lo justo.
Cabe recordar que dichas “concesiones”, que no son tales y sólo llegan a convenios de colaboración, les fueron otorgadas en agosto de 2010 por el entonces alcalde Manuel Martínez Garrigós, aunque se habla de que también recibe beneficio su hermano gemelo, José Martínez Garrigós.
Por el cierre del tiradero de Tlaltizapán no corresponde sanción a los municipios que ahí depositaban los desechos, según informó el titular de la Profepa, José Iván Fernández Galván; sin embargo, puede ocasionar que la basura que se produce en Cuernavaca quede varada en el Centro de Transferencia, ubicado en la colonia Lázaro Cárdenas, de la capital.
Esta situación obligará a que los municipios de Cuautla, Yecapixtla y Jiutepec reciban la basura que se depositaba en Rancho Coronel, la mayoría proveniente de Cuernavaca; no obstante, el peligro está latente de que la capital viva los problemas generados por la recolección de basura como en 2010, donde hubo acumulación de desperdicios por un problema de pago a los concesionarios.
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