Las monedas digitales llevan meses dando que hablar. Desde la cotización de la principal criptomoneda, el bitcoin, y cómo ha ido ganando y perdiendo valor durante los meses pasados hasta el anuncio de la Unión Europea del lanzamiento del euro digital en cuestión de un par de años para frenar el riesgo de las cripto, ha entrado China con su moneda digital permitiendo incluso operar con ella a través de los cajeros.

Durante los últimos dos años se ha visto cómo las transacciones digitales han ido ampliando sus operaciones mientras que el dinero efectivo iba quedándose detrás. De ahí que, ante la falta de regulación de las criptomonedas, sean los propios estados los que lleven diseñando una forma de dinero digital que sirva de punto de partida seguro.

“China, por ejemplo, lleva casi una década trabajando en lanzar su yuan digital hasta el punto que, para fomentar su uso, incluso regala dinero en ciertas poblaciones para que la gente pruebe su efectividad y vayan dejando de lado el efectivo. Por el contrario, ha sido El Salvador quien apostó por incluir el Bitcoin dentro de su moneda de pago descentralizando su cotización. Sin duda, Estados Unidos y la Unión Europea están acelerando para llegar también a su moneda digital y será, probablemente, ese, el momento en el que la forma de entender el dinero cambie” explican algunos economistas.

¿Es la moneda digital la preocupación social económica?

Pese a que la sociedad sigue toda esta información, sin embargo, no es esto lo que de verdad importa al usuario medio, al que aún le queda lejos la idea de poder llevar, de forma digital, los billetes y monedas sin necesidad de infraestructura privada para poder hacer pagos (esto es a través de plataformas de pago como Bizum, Paypal, tarjeta de crédito o, incluso, transferencias bancarias).

En realidad, la sociedad, que después de estos últimos meses está viendo cómo es necesario buscar ciertas financiaciones para sacar adelante presupuestos familiares, reformas, renovación de coches o incluso cambios de vivienda. Desde plataformas como Matchbanker.es, donde se pueden encontrar los datos más importantes para poder comparar los préstamos del mercado, están viendo un crecimiento en las consultas en busca de esa financiación que permita llevar a cabo los proyectos del usuario medio.

La sociedad está más pendiente de sus economías que de las macroeconomías de las que hablan los grandes estados. De hecho, lo que de verdad les importa es conseguir llegar a final de mes, mejorar en su trabajo y conseguir financiación para proyectos inmediatos más allá de plantearse una alternativa diferente al hecho de que entidades privadas atesoren el dinero y permitan convertirlo en efectivo a través de ventanilla o cajero.

Sea como sea, lo cierto es que hay que ir haciéndose a la idea de que el dinero digital, que no electrónico, será el futuro según están anunciando y que cada uno dispondrá de su wallet digital o tarjeta inteligente desde la que, sin intermediarios, será capaz de gestionar su capital.

Lo que está claro es que, en el corto plazo, lo que de verdad ocupa la mente, es conseguir ese préstamo para disfrutar de la tranquilidad de llegar a cumplir los objetivos marcados.


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