1.El martes pasado más de 120 personas asistimos al Taller de Procuración de Fondos organizado por la Fundación Ayudar con Sapiencia, presidida por la Dra. Susan Grilo, en el Museo de la Ciudad y nos quedó claro que hoy más que nunca la CULTURA DE LA DONACIÓN se nutre de la participación ciudadana y el trabajo de las ONG´s. La señora Felicity Panas, del Institute for Charitable Giving, habló de una creciente filantropía enfocada en urbes anexas a las grandes ciudades como la nuestra, pero puso el dedo en la llaga cuando dijo que los mexicanos somos excelentes vendedores, pero no “fundraisers” (procuradores de fondos). 

Por su parte, la conferencista Rosa Morales, citado a Jerold Panas, conocido autor de libros sobre la materia dijo: “Donde esta tu corazón está tu dinero. La causa es la que vende, no la organización” e hizo hincapié en que la mayoría de la gente no da porque le han pedido empleando una narrativa errónea, o no le queda claro el destino de su donativo. 

2.Incentivar la cultura de la donación para el cuidado del patrimonio debe ser una obligación del funcionario público que de este modo se convierte en gestor. Actos como el perpetrado en contra la escultura “Carro del Sol” de Miriam Pérez Guerrero deben generar consciencia sobre el freno que se le pone a esta práctica. 

Como usted sabe, su obra fue donada a la ciudad por la recientemente desaparecida coleccionista Laura Fernández Mac Greggor, pero al dañarse su base por los sismos del 19S y quedar en peligro de colapso, personal INSENSIBLE de obras púbicas del ayuntamiento la destrozó para luego ir a guardar parte del metal que la conformaba a la bodega del Parque Solidaridad. Cabe señalar que se dijo que un automóvil había chocado con ella, pero no hay evidencias del impacto, por lo que es más patente la irresponsabilidad de las autoridades.

Como sabemos, NO es la primera vez que esto sucede en nuestro estado. El destrozo del Morelos ecuestre de bronce de la autoría del prestigiado autor Ernesto Tamariz vino a abultar el ya escandaloso capítulo del arte morelense maltratado, descuidado, poco promovido. Ocurrido a principios de la administración graquista, este lamentable hecho se suma al latrocinio del que forma parte la estatuaria local. A las piezas les roban las placas de bronce que dan cuenta de su ficha técnica, porque este metal se vende en pedacería o en lingote fácilmente. Y qué decir del acero inoxidable, tan de moda en la construcción actual, que se vende a razón de 5 mil pesos el kilo. 

Además del maltrato está el desconocimiento de su conservación: directivos de diversas administraciones han mandado pintar de dorado algunas obras pétreas, tratando de imitar el brillo de las de metal, como sucede con el Miguel Hidalgo de Tepalcingo (https://www.diariodemorelos.com/noticias/edicionImpresa/primera.php?edic...) y el Cuauhtémoc que hoy reposa en donde estuviera el Cortés de Sebastián Aparicio, en la Colonia Lomas de Cortés.  Cabe recordar que a esta última pieza la “intervinieron manos creativas” por su valor simbólico: como se aborrece al conquistador, a su montura en algún momento le pintaron lágrimas de sangre. 

Hace unos cuatro años el Maestro Víctor Manuel Contreras se vio obligado a retirar “La Nave del Tiempo” de la vía pública, porque su pieza fue pintarrajeada y de ello no se ocuparon los funcionarios responsables.

3.Es lógico suponer que ante tal barbarie le queden pocas ganas de contribuir con el embellecimiento público al posible donador de OBRAS ARTÍSTICAS. Creadores y coleccionistas se desaniman ante el triste destino del patrimonio. 

Afortunadamente hay voluntad política para resarcir los daños y las nuevas autoridades del Instituto de Cultura de Cuernavaca y la Secretaría de Turismo y Cultura del estado, han manifestado interés en reparar el daño causado a la pieza de la reconocida escultora, quien está dispuesta a reponerla en un espacio menos conflictivo de la ciudad. 

Con un costo de casi 2 MDP, la obra figurativa que representa el cuerpo en tensión dinámica de un joven que hace avanzar un círculo podría reinaugurarse mediante una inversión de cerca de 60 mil pesos. Calcula la autora que los aros de acero inoxidable y el bronce que se robaron tienen un valor de más de 30 mil pesos, por lo que teme siga la rapiña.

Sería una tontería no aprovechar la oferta. Es obligado agradecer la buena disposición de la artista, quien además está dispuesta a supervisar la elaboración del catálogo pertinente, pero antes que nada, urge capacitar al personal que tiene contacto con el patrimonio cultural. FIN

 

Por: María helena gonzález

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