DESDE LA FRONTERA. La política migratoria entre México y Estados Unidos está viviendo momentos oscuros, luego de que en diciembre del año pasado se reportó que los arrestos por cruces ilegales alcanzaron un máximo histórico.

El actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, también está bajo escrutinio público ante los embates republicanos que lo tachan de ser demasiado laxo en el tema de migración con nuestro país y señalan que no ha tomado medidas radicales para frenar el cruce de extranjeros.

Quizá acosado por ello y por la necesidad de ganar adeptos en tiempos electorales, Biden afirmó hace apenas unos días que cerraría la frontera inmediatamente en caso de que el Congreso le aprobara un acuerdo con el que, previsiblemente, también desbloquearía recursos para seguir apoyando a Ucrania en su lucha contra Rusia.

Y el tema no para ahí, ya que la con la migración ilegal viene el tema del tráfico de fentanilo que también tiene en jaque al sistema de salud estadounidense ante las cifras desbordadas de consumo entre los ciudadanos americanos.

Otro factor mas que abona a la incertidumbre es el ex presidente Donald Trump, quien tal parece que quiere hacer de la lucha migratoria nuevamente su bandera rumbo a su regreso a la Casa Blanca. En el 2016 le funcionó muy bien ese discurso, aunque en la práctica no llegó a todos los compromisos que hizo al respecto. Se verá si ahora surte efecto de nuevo y atrae a votos.

Algo más para estar al pendiente del tema, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos reportó recientemente que una caravana anti-inmigrante se dirigía hacia la frontera de Texas con México, a donde podría llegar mañana mismo. Debemos seguir de cerca esto porque la migración es un tema sensible en ambos países.

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