Por fortuna, en el estado de Morelos la mafia de empresas mineras extranjeras no pudo salirse con la suya. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales esgrimió un Dictamen Socioambiental que enterró el proyecto de Esperanza Silver ubicado en Temixco y municipios circundantes. Esto gracias a Andrés Manuel López Obrador, algo que se le ha “olvidado” a la derecha de Morelos.
Golcorp, Gammon Lake Inc. y Holschils son apelativos extranjeros que, más para mal que para bien, se encuentran ligados a la historia actual y futura de pueblos como Mazapil (Zacatecas), Ocampo (Chihuahua) y San Luis Petatlán (Guerrero). Se trata de empresas canadienses que exfolian miles de hectáreas de bosques, desiertos y montañas para extraer oro. Las concesiones fueron autorizadas durante el gobierno del sátrapa Felipe Calderón.
La explotación del oro y otros metales y minerales, así como el agua, la electricidad, las ondas hertzianas y el petróleo se rige por el artículo 27 constitucional, en el cual se asienta la soberanía y propiedad del Estado Mexicano, es decir, de la patria-nación-pueblo sobre los recursos naturales del aire, mar, suelo y subsuelo. En una paradoja de la “república bananera” en que los tecnócratas prianistas convirtieron la riqueza nacional: el sábado 10 de mayo de 2013 los precios de las gasolinas y diésel llegaron al llamado “máximo histórico”.
En Guerrero, la Coordinadora de Autoridades Comunitarias con sede en San Luis Acatlán señaló que la explotación a cielo abierto del mineral de oro está prohibida en la ley minera del país, y significa la devastación de 140 mil hectáreas de la Montaña y la Costa Chica del estado vecino, además de propiciar el deterioro de las condiciones naturales del entorno y las comunidades indígenas de la región. También advirtió que están en riesgo 1,645 sitios arqueológicos, debido a que el 42 por ciento de esos lugares se hallan en el área conocida como “Corazón de las Tinieblas”. La mencionada organización fijó su total rechazo al saqueo de los recursos naturales y minerales de la Montaña y la Costa Chica, para subrayar lo cual realizó una asamblea general en la comunidad de Tilapa sobre el grave problema en que los puso las concesiones otorgadas por el gobierno de Felipe Calderón. En Guerrero hay al menos otras tres concesiones, la otorgada al Grupo Goliat y Camsim Minas, además de otras entregadas para explotar mineral de oro en Paraje Montero e Iliatenco. Por si fuera poco, el municipio de San Luis Acatlán padece la explotación de sus minerales por diez concesiones que vencen hasta el 2058, ya que tienen una vigencia de más de 50 años para la explotación de oro, plata y zinc.
Con la deforestación de 20 hectáreas y ocultando información sobre el proceso de separación de metales y materiales pétreos, la minera canadiense Gammon Lake Inc., se estrenó en Chihuahua. En protesta, un centenar de ejidatarios tomó las instalaciones de la empresa ubicada en el municipio de Ocampo, por lo cual la extracción de oro y plata fue interrumpida unos días. Los inconformes ocuparon las instalaciones para exigir la reparación del daño ambiental y económico generado por la tala de árboles. Las multimillonarias ganancias de las mineras canadienses dejan apenas migajas a las poblaciones donde se encuentran asentadas, mientras que el daño a la naturaleza es irreparable.
En Zacatecas, en marzo de 2010 la empresa asimismo canadiense Goldcorp inauguró la mina Peñasquito, para lo cual desembolsó 1,600 millones de dólares, monto que equivalió a una tercera parte de la inversión extranjera acumulada en los últimos diez años en la extracción de metales preciosos en México. Peñasquito es la mina más grande de oro en México; está clasificada como súper gigante a nivel mundial. Los dividendos de la multimillonaria inversión de los canadienses dueños de la concesión de la mina reciben ganancias que escapan a la imaginación. El proyecto que confirma la abundancia de metales preciosos en el territorio mexicano se ubica en Mazapil, uno de los municipios más pobres y marginados del país, ubicado en la región minera de Concepción del Oro, al noreste del estado de Zacatecas.
Cualquier semejanza con la época de la Colonia, ¿es pura coincidencia? Explotación y ganancias para España garantizaron la recuperación, bonanza y derroche de su monarquía hasta el hartazgo, a costa de la sangre y muerte de millones de indígenas, mestizos y negros sometidos como esclavos desde la Conquista hasta bien entrado el siglo XX. Hoy, con unos cuantos empleos, prestaciones y “remediaciones ecológicas” se disfraza el ecocidio minero. Igualito que en la Colonia… (Me leen el lunes).
