Otro libro maravilloso sobre la siguiente etapa del México de la Revolución es donde Ignacio Marván describe de manera sucinta estas páginas de la historia, el resumen es de un servidor.

En él nos da a conocer el proceso político–ideológico que explica cómo los grupos de la Revolución Mexicana que se levantaron contra un poder dictatorial terminaron impulsando, como propuesta de reorganización política, el fortalecimiento constitucional del Poder Ejecutivo, con las consecuencias, a la larga, del presidencialismo que ahora tenemos y con objeto de quitarle al Congreso el poder que le daba la Constitución de 1857.

Se analizan los hechos y las propuestas de reformas constitucionales que se decidieron en México entre 1908 y 1932.

Para ello, hasta antes de la publicación de la entrevista Díaz-Creelman en marzo de 1908, el debate y las circunstancias políticas del país se modificaron de manera acelerada. La publicación del libro “La Sucesión Presidencial”, de Francisco I. Madero, en el que señala la importancia y necesidad de apegarse a la Constitución y poner en práctica las instituciones democráticas: Sufragio efectivo y no reelección, aceptando la reelección del presidente Díaz, pero condicionando con la libre elección del Vicepresidente.

Así mismo, la publicación de “¿Hacia dónde vamos?” de Querido Moheno, que plantea electoralmente el sufragio restringido, sólo para los que supieran leer y escribir. En 1909, Ricardo García Granados, en su libro “El problema de la organización política en México” propone el sufragio universal en las elecciones municipales y el sufragio restringido en la elección de autoridades federales, y el principio de no reelección cuando el General Díaz se retire; un mandato de 12 años a la Cámara de Senadores y que fuera ésta la que tuviera las facultades de arbitraje en las elecciones.

Nos señala que durante ese periodo se realizan muchas publicaciones que hablan de la no reelección.

Así, en medio de ello, nace el primer partido político en México, el Partido Democrático de los “reyistas”, el cual combate al régimen del presidente que no cumple con la modernización. Triunfa Madero y renuncia Porfirio Díaz el 21 de mayo de 1911 ante la XXV Legislatura del Congreso.

Rabasa, por su parte, desde 1908 trabaja en su libro llamado “La Constitución y la Dictadura”, en el cual argumenta que el respeto al sufragio, la no reelección del presidente y el surgimiento abrupto de los partidos políticos no resolvían las dificultades de la democracia en México, por lo que era indispensable realizar modificaciones a la Constitución de 1857 para fortalecer el Poder Ejecutivo frente al Congreso. La influencia de este libro será fundamental para la política mexicana en ese momento, en él Rabasa señala que el voto directo, o sea universal, contribuiría de manera positiva a la formación de auténticos partidos políticos.

El problema de Madero con la Cámara de Diputados hace crisis con el golpe del usurpador Huerta el 19 de febrero de 1913. Al mismo tiempo, en Coahuila, el Congreso local nombra al gobernador Venustiano Carranza para luchar contra el traidor Huerta y desconocerlo; así, el 26 de marzo se firma el Plan de Guadalupe donde se desconoce a los tres poderes de la federación y pone al gobernador al frente del ejército constitucionalista, triunfando éste y llegando al poder; pero Villa y Zapata exigen que Carranza deje el poder lo más pronto posible y el caudillo del sur pide que se cumpla con todos los puntos del Plan de Ayala.

La historia nos señala las grandes diferencias entre los diferentes grupos y la necesidad que se tiene de una nueva constitución; así consta en el proyecto de la ley de organización del ejecutivo, que se presentó en enero de 1915 en la ciudad de México por Otilio Montaño y Antonio Díaz Soto y Gama.

Se pedían todos y cada uno de los acuerdos del Plan de Ayala, pero no quedó ahí, y en ese año 1915 los constitucionalistas ocuparon la ciudad de México y el gobierno de la convención se trasladó a Cuernavaca. Las discusiones siguieron, sin ponerse de acuerdo los representantes del norte con los del sur y renunció Roque González Garza sin que se aprobara su gabinete.

Más adelante se consolida y se acepta la idea de un ejecutivo fuerte, ya que las propuestas se inclinan y en ese sentido Carranza envía propuestas el 1º de diciembre de 1916, fortaleciendo al Ejecutivo frente al Congreso, las que recibieron la aprobación unánime del constituyente, en el que se vio muy clara la influencia del libro de Rabasa en la nueva propuesta de constitución que habían elaborado desde febrero del 16 el Rector de la Universidad Nacional y el Director de la Biblioteca Nacional a los que se les encargó.

CONTINUARA…

 

Por: Teodoro Lavín León

totolavin@outlook.com


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