El Gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo aseguró que “alguien protege a Graco (Ramírez, ex mandatario de Morelos), no sé quién, pero lo protege”, y aseguró que, aunque desde hace siete meses se han presentado denuncias contra él y quienes fueran sus colaboradores, no ha pasado nada.
Entiendo que la Fiscalía Anticorrupción sea autónoma, pero no puede ser que a ocho meses y medio de haber tomado posesión el nuevo gobierno ésta no haya sacado más que dos asuntos; de quién depende o por qué no funciona es algo que tiene que aclararse a los morelenses.
Todos, de manera unánime, estamos convencidos del saqueo de que fue víctima el estado durante seis años; todos sabemos que nos robaron de manera despiadada; que se hicieron negocios tanto con medicinas como con lápices; las denuncias se han presentado, pero no pasa nada, no hay autoridad que le pueda llamar la atención al Fiscal Anticorrupción.
El Gobernador del Estado declara que desde el inicio de la administración, el 1º de octubre pasado, se han presentado 40 denuncias en total contra el ex gobernador perredista y algunos de sus colaboradores, entre ellos la ex secretaria de Obras, Patricia Izquierdo; el ex titular de Desarrollo Sustentable, Topiltzin Contreras, y el ex titular de Seguridad, Jesús Alberto Capella Ibarra, pero hasta el momento sólo han vinculado a proceso a los dos primeros.
En entrevista, el mandatario pidió: “Ojalá, Dios quiera, estas demandas avancen… No ha pasado nada, están detenidas, igual las de Graco Ramírez están paradas. Ojalá las autoridades aceleren las demandas, yo no sé si el Fiscal Anticorrupción está protegiendo a Graco o a Capella”.
Lamentó que la justicia esté detenida, aun cuando se ha cumplido con los requisitos legales para que las denuncias avancen. “Sé que sí lo están protegiendo, no sé si es el (fiscal) anticorrupción. Hay mucha gente, no sé si haya una red, hoy por hoy se los firmo, alguien lo está protegiendo”.
El Fiscal Anticorrupción de Morelos es Juan Salazar Núñez, quien, según fuentes del anterior gobierno, se desempeñó como abogado personal de Graco antes de llegar al gobierno en 2012. A partir de esa fecha fue incorporado como consejero jurídico, aunque hacia el final del sexenio renunció y fue propuesto como Fiscal Anticorrupción.
“No es normal que el señor (Graco Ramírez) anda tan campante después de todos los desfalcos que hizo y las desviaciones de recursos; no sé si la protección provenga desde la Federación, pero alguien lo está protegiendo, tanto a Graco como a varios exfuncionarios; esto no es normal”, lamentó el gobernador Blanco Bravo.
En eso todos estamos de acuerdo, pero los morelenses no entendemos cómo un gobernador o, para ser más explícitos, un gobierno estatal no puede de una u otra manera acusar a quien de forma clara hizo mal uso de su cargo para enriquecerse de forma escandalosa; lo sabe todo el mundo, lo conocen los compañeros de escuela de sus hijos propios y postizos, los amigos que por cierto son muy pocos, pues la soberbia con la que se condujeron los alejó de todos; en Morelos vivimos un saqueo, se robaron hasta las despensas de los damnificados, lo que ya es el colmo de la rapacidad.
La molestia de la ciudadanía fue tan fuerte que el rechazo fue contundente, el PRD se quedó fuera de todo en las elecciones, Morena arrasó y siempre desde las dos elecciones anteriores había ganado, pero en esta ocasión la votación de la coalición fue tan alta como nunca en la historia.
El rechazo popular al gobierno estatal fue total y tan estaban conscientes en él de ello que anularon la Ley de Participación Ciudadana, e hicieron una a modo que no fuera a lastimar al gobernador, por lo que hicieron desaparecer la revocación de mandato, la que -por cierto- a los nuevos diputados les ha dado miedo aprobar, lo que es un error estratégico y en las próximas elecciones se los van a echar en cara; los diputados de la pasada legislatura, que deberían estar en la cárcel, hasta las letras de oro del Congreso hicieron desaparecer, y eso que creo eran de latón, pero como son rateros se llevaron los cuadros y todo lo que pudieron del viejo edificio del Congreso; y, desde luego, cargaron con todo el dinero que pudieron, y tampoco pasa nada, pues no hay en Morelos quien ponga orden.
Las dependencias federales de la pasada administración también hicieron el mejor de los negocios, sobre todo las que tuvieron que ver con lo recursos para los damnificados. Bueno, fue tal el robo y el descaro, que los empleados de segunda se hicieron millonarios y, a pesar de sus vicios, viven como príncipes después del saqueo.
¿No existirá alguien que haga algo para poner en orden esto? Mientras la impunidad siga, la corrupción seguirá creciendo de manera exponencial, ya no es tiempo de quejas, hay que tomar determinaciones, los morelenses las necesitamos. ¿No cree usted?

Teodoro Lavín León
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