A iniciativa de la Secretaria de Turismo y Cultura Margarita González Sarabia, el ex congreso el estado será un Centro Cultural y llevará el nombre del Cuernavacense y extraordinario pintor Jorge Cázares Campos. Lo que como cuernavacense estoy totalmente de acuerdo, así lo informó la Secretaria de Administración Mirna Zavala Zúñiga.

Jorge Cázares Campos fue un Morelense de excepción hombre extraordinario que además tuvo mucho que ver con la construcción de ese Teatro porque se construyó como Teatro de la ciudad en el régimen del Dr. Armando León Bejarano por el ingeniero Jesús Sánchez.

Don Jorge habló con el Doctor Bejarano y le expuso la necesidad de que Cuernavaca contara con un teatro y la obra se hizo en la parte final del régimen bejaranista, se tomaron precauciones importantes en aquella época vino a supervisar la construcción del inmueble la que en esa época era la subdirectora general del Festival Cervantino de Guanajuato para que las especificaciones técnicas quedaran de acuerdo a los requerimiento necesarios para su funcionamiento.

Al terminarse ya en los últimos meses del gobierno la obra se inauguró pero no funcionó hasta el régimen siguiente a donde el Gobernador Lauro Ortega dio instrucciones de que se convirtiera en Palacio Legislativo; al enterarse el maestro Cazares le reclamó al gobernador, el porqué dejaba a su ciudad sin un teatro, a lo que el Dr. Ortega le dijo que lo perdonara pero ya había dado la instrucción y esta era pública por lo que le señaló que le pidiera lo que él quisiera, a lo que el maestro le solicitó el convertir al Jardín Borda en un Centro Cultural, así como la creación del Centro Morelense de las Artes y el Teatro Ocampo, lo que autorizó de inmediato el gobernador para beneplácito de los morelenses, gracias a la gestión de Don Jorge.

Esas y muchas otras cosas con las que contamos los cuernavacenses es gracias al maestro Cázares, que fue un hombre que siempre durante toda su vida luchó por la ciudad, la historia que acabo de contar me la trasmitió el propio Maestro Cázares con la sencillez y bonhomía con la que él se dirigía a todos, por lo que me parece muy bien que se repare y se convierta en un centro cultural y que lleve su nombre, el nombre de un Morelense ejemplar como Don Jorge, al que todos los que amamos nuestra ciudad ya extrañamos.

Paisajista extraordinario, se dice que heredero espiritual de José María Velasco, pintó no sólo cada uno de los rincones de Morelos y de México, sino un sinnúmero de países del mundo cuya belleza inmortalizó en sus paisajes, siendo un hombre modesto, sencillo y con gran dignidad. Trabajó para la Cerillera La Central durante muchos años, la que reprodujo sus paisajes en las cajas de cerillos y forma parte su obra de las colecciones públicas y privadas más importantes de México y del extranjero.

Hombre enamorado de su tierra, trabajó como promotor cultural de forma gratuita durante al menos cincuenta años, luchó por rescatar el Jardín Borda y que se formara como Centro Cultural; luchó por rescatar todo lo que es el patrimonio histórico de los morelenses, así como el Centro Morelense de las Artes, y de los dos fue consejero hasta su muerte.

Hombre que generó toda su vida un gran respeto por su educación, su seriedad al abordar los temas públicos, siempre pendiente de lo que era mejor para Cuernavaca y Morelos, luchando en forma callada, su fama de buen pintor y hombre probo le permitió tener influencia entre los gobernantes morelenses, quienes lo escuchaban y le pedían su consejo; amante de la legalidad y la justicia, así como férreo defensor del patrimonio cultural de su ciudad, siempre utilizó su trinchera para beneficio colectivo, nunca para el personal.

Fue un hombre cabalmente honesto y un extraordinario conversador, su preocupación por lo que sucedía en el estado y su ciudad lo mantenía atento y participativo, sin importar su conveniencia personal, sino siempre pensando en su beneficio de los demás. Sobre todo al final de su vida su precaria salud no le permitía seguir de manera constante con su labor, que desarrolló para el estado y para Cuernavaca durante muchos años, pero nos deleitó con exposiciones extraordinarias como la de Rufino Tamayo y conciertos sensacionales que de manera gratuita conseguía para que todos pudieran disfrutarlo.

Por lo que el ponerle su nombre es algo totalmente justo, reconocer a un hombre que vivió luchando por su ciudad toda la vida y primordialmente en el ámbito cultural. En hora buena. ¿No cree usted?

 

teodoro lavín león
lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin