CUERNAVACA, MORELOS.- La encuesta de El Universal para la gubernatura de Morelos colocó a Cuauhtémoc Blanco (Morena-PT-PES) en la cima con 33.7 por ciento, 22.4 puntos porcentuales arriba del segundo lugar, Víctor Caballero (PAN-Movimiento Ciudadano).
Mientras que el estudio de opinión difundido por un portal nacional denominado “Abuso de Poder” le dio a Cuauhtémoc 23.2 puntos, sólo 4.1 puntos arriba del segundo, Jorge Meade Ocaranza (PRI).
Una encuesta más, de la empresa Massive Caller, concedió 26.6 puntos porcentuales a Blanco Bravo en la cima, 11.1 puntos sobre su más cercano perseguidor, Rodrigo Gayosso Cepeda (PRD-PSD).
El candidato Cuauhtémoc Blanco aparece por un lado con la preferencia del 33.7 por ciento, en otro con 23.2 por ciento, y en uno más tiene 26.6 por ciento; más de 10 puntos de discrepancia entre la mayor y la menor.
¿En cuál estudio de opinión pública sobre los candidatos a encabezar el Gobierno de Morelos 2018-2024 se puede confiar?, ¿cuál es el bueno?, ¿cabe la probabilidad de manipulación de las cifras?
En este año electoral no podrían estar ausentes las encuestas, no sólo como una herramienta simple para conocer el clima electoral, las preferencias y las tendencias, sino como herramienta para influir la decisión de los electores.
La “encuestitis” que suele detonar los meses previos a la jornada electoral dista mucho del origen de un trabajo de las ciencias no exactas para conocer un fragmento de la realidad social, de aquellos ejercicios hasta cierto grado con inocencia de Literary Digest y George Gallup (EU, 1936).
Ahora, el doctor Murilo Kuschick Ramos, catedrático de la UAM, lo advierte de esta manera: “… a medida que las elecciones se vuelven más competidas y sus resultados se tornan inciertos, los partidos políticos y sus respectivos candidatos deben recurrir cada vez más a múltiples herramientas para poder ganar las elecciones, siendo algunos de estos instrumentos las encuestas de opinión y el marketing político y electoral”.
Los resultados de las encuestas preelectorales hoy día han pasado de ser una herramienta vía la que los candidatos y sus equipos corrigen las acciones y establecen nuevas estrategias, para instalarse incluso en lo que el dominio público político llama el “cuchareo” o la manipulación.
Desde otra posición, Roy Campos, de Consulta Mitofsky, señala que la encuesta no es un pronóstico, “… hay muchas razones para afirmar que una encuesta preelectoral no tiene por qué ser un instrumento para hacer conjeturas futuristas ni adivinar con sus resultados el desarrollo de la jornada electoral”.
Si para la propia jornada de votación se conoce una amplia variedad de trampas, conocidas como “embarazo de urnas”, “ratón loco”, “carrusel”, “mesa que más aplauda”, “catafixia” y “uña negra”, para la realización y difusión de resultados de encuestas se sabe de algunos trucos.
Una forma común de manipular o “cucharear” las encuestas es inducir respuestas a partir de preguntas orientadas para beneficiar o perjudicar a tal o cual personaje, o, más simple, sumar o restar a las cifras reales y esconder los resultados verdaderos.
Otra manera de inducir la percepción de la sociedad en el manejo de las encuestas es la no búsqueda de “puntos negativos” de los candidatos en la investigación; es decir, mediante la omisión de opiniones en contra se busca beneficiar a tal o cual candidato.
En la difusión de los resultados también suele fraccionarse la información y privilegiar lo que favorece a algún candidato, como puede ser la no inclusión del sector encuestado que “no sabe o no contestó”, así como el porcentaje de rechazo social a participar en la encuesta.
Toma forma de un juego que prácticamente todos los partidos y candidatos juegan, pero en posiciones diferentes según los presente cada encuesta; así, no es difícil que un candidato valide las encuestas cuando le favorecen y las repruebe cuando le son adversas.
Por ejemplo, para la elección de Presidente de la República, allá por 2012, el candidato Andrés Manuel López Obrador reprobaba que Enrique Peña Nieto estuviera arriba en las encuestas y acusaba manipulación de las mismas.
Ahora, seis años después, prácticamente las mismas encuestadoras colocan a López Obrador con la mayor preferencia, y ahora ni éste ni muchos de sus seguidores cuestionan la calidad profesional de quienes generan esos estudios de opinión electoral.
Al margen de principios éticos y metodológicos, todo parece sintetizarse en la variación de una de las máximas de general Emiliano Zapata Salazar en tono de “La encuesta es de quien la trabaja”.

"Las encuestas te dicen lo que la gente piensa. Claro, hay una tasa de no respuesta alta, hay otros que no te dicen por quién van a votar y hay otros que te pueden mentir.” Luis Carlos Ugalde, ex presidente del IFE

Por cierto, en redes sociales ha circulado otra encuesta respaldada por la empresa “Veritas Survey & Research S.C.”, en la que los resultados que ofrece difieren de lo presentado por otras casas encuestadoras.

Fidel Demédicis 31.2

Nadia Luz Lara 18.1

Mario Rojas 15.3

Jorge Meade 9.7

Rodrigo Gayosso 9.7

Victor Caballero 6.0

Cuauhtémoc Blanco  5.3

Alejandro Vera 4.7

METODOLOGÍA de “Veritas Survey & Research S.C.”
Se realizaron 3,800 entrevistas en hogares de 33 puntos del estado de Morelos, del 13 al 15 de abril. El margen de error de la muestra es de +/- 3.5% y el nivel de confianza es de 98%. La aplicación del cuestionario presentó una tasa de rechazo del 5%.

Por: Ddm Staff
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