Como ya se ha vuelto una, insana, costumbre, los silbantes fueron los protagonistas en los Cuartos de Final de la Copa en el balompié mexicano. Esto tiene su origen, por principio de cuentas, en que el jueceo ha sido superado ampliamente por el juego.

Sin embargo, esta situación se agrava cuando todos son unos “expertos” en reglas de juego, por el simple hecho de haber seguido nuestro querido deporte durante muchos años, tomándose el atrevimiento de emitir juicios sumarios, ya no digamos sin estar actualizados; sino, sin haber leído alguna vez la regla de juego.

Esto viene a cuenta por el segundo gol conseguido por los Tigres en contra del Pachuca, en donde aparece Ener Valencia, claramente adelantado e intenta jugar el balón, sin conseguirlo, para que entre de atrás su compañero (Aquino), habilitado, para conseguir el tanto.

Bueno sería recordar que el hecho de estar adelantado, es decir en posición fuera de juego, no significa una infracción, se necesita algún “ingrediente extra” para que dicha posición pueda ser penalizada.

Si bien es cierto que en algún momento de la historia balompédica se consideró  que el hecho de “intentar” jugar la pelota estando en ‘off side’ era punible, esta interpretación forma parte del pasado.

Del mismo modo, en la antigüedad se consideraba que, si al intentar jugar el balón, estando en fuera de juego se “distraía” a un adversario, la posición era sancionable; pero dicha interpretación, también forma parte del pasado.

Por eso les digo que muchos comentaristas y aficionados, que alguna vez entendieron en qué consistía  la regla once, el fuera de juego, han quedado desactualizados y opinan cual “doctores en derecho futbolístico”, cuando no se han enterado de que la redacción de la regla ha cambiado y por lo tanto la forma en que se juzga y se sanciona la posición adelantada.

En la actualidad para que un atacante sea sancionado por fuera de juego se necesitan, aparte de estar adelantado, una de dos: a) Que toque la pelota o b) Que, de alguna forma, le impida jugar al adversario ¡Así de simple!

Por eso resulta patético, amén de irresponsable, escuchar las opiniones de narradores, supuestamente conocedores del balompié; pero neófitos en cuanto a interpretación actualizada del fuera de juego, ayudando a perpetuar la leyenda urbana de que hay crisis en el arbitraje y lo más grave, desorientando a la gente, con temerarias afirmaciones de un tema que desconocen. Por eso, ¡No les cobro la clase!.

En el caso que hoy nos ocupa, el de Ener Valencia, no ocurrió ni lo uno, ni lo otro; por lo tanto, aunque haya estado claramente adelantado y aunque haya intentado jugar la pelota (sin conseguirlo) y aunque alguien opine que “distrajo” a un adversario, no es sancionable y… el gol fue.

Reglas y reglazos
Eduardo Brizio
ebrizio@hotmail.com