Con alumnos en la banqueta y detrás un acrilico, el profesor Raymundo Hernández Hernández, de 61 años, continúa dando clases en Cuautla, pese a los contagios por COVID-19.

Alumnos de todos los niveles  acuden a la Calle Virginia, en la colonia Emiliano Zapata, para que el docente los ayude con sus tareas, pues muchos tienen dudas con las clases virtuales.

Ellos acuden con cubrebocas, mascarillas N95, guantes y caretas. Lo que era el soporte de un pizarrón, ahora tiene plástico, detrás del que ven los ejercicios.

Hernández detuvo tres meses y medio su enseñanza por la pandemia, pero dar clases de regularización y preparar a los jóvenes para exámenes a universidades es el sustento de su familia.

"Los tres meses y medio que pasamos fueron terribles en la cuestión económica, en la cuestión anímica. Fue de mucho estrés, de mucho cuidado, de pedirle a Dios que nos cuidara sobre todo usted sabe, tengo más de 60 y soy población de riesgo. Tuve miedo, no sabía a qué me enfrentaba, pero estoy de vuelta", comentó.

Estudió Investigación y Matemáticas en el Instituto Politécnico Nacional; Maestría en Administración en el Cinvestav; Sistemas Digitales y Computadoras en la Universidad Autónoma Metropolitana, y en el Tecnológico de Monterrey cursó la especialidad de Sistemas de la Información.

El docente le tuvo que "agarrar la onda" al Zoom y a las nuevas plataformas porque por las tardes también da clases en línea.

Da lecciones de física, química, matemáticas, estadística, computación, administración, problemas socioeconómicos de México y metodología de investigación.

"Yo estoy especializado en computación, pero le puedo decir que hay un choque generacional. Ahorita se habla ya de Instagram, de Facebook, de Twitter, etcétera. Todo ello con los maestros que ya tenemos arriba de 40 es un choque generacional muy fuerte", consideró.

"Las matemáticas son de agilizar la mente, mis alumnos tienen que responder problemas en no más de 10 minutos y yo se los checo, inmediatamente le digo en qué falló. La educación es interactiva sí o sí. La tecnología es el tanque de oxígeno que mantiene viva la enseñanza, pero tienes que respirarla constantemente o no sirve".

"Yo soy el profe de la calle porque me ven en la calle, la gente me identifica por ser el profe de la calle y eso me ha dado la credibilidad para que cuando haya un proyecto de este tipo la gente dé su confianza de que si va hacer algo real. Hay soluciones, sólo hay que meterle ingenio".

Fuente: Reforma