El vicario general de la Diócesis de Cuernavaca, Tomás Toral Nájera, hizo un llamado a la población para vivir los carnavales con responsabilidad y sin excesos, al recordar que estas festividades, previas al Miércoles de Ceniza, no son organizadas por la Iglesia y no deben ser motivo para conductas que denigren a las personas.

Explicó que los carnavales tienen su origen en los usos y costumbres de los pueblos, particularmente en las mayordomías, y están vinculados históricamente al inicio de la Cuaresma, como una etapa previa a la penitencia que comienza con el Miércoles de Ceniza.

Sin embargo, advirtió que con el paso del tiempo estas celebraciones pueden desvirtuarse y perder su sentido cultural y religioso. Señaló que, en algunos casos, los carnavales pueden llegar a “rayar en el paganismo” cuando se reducen únicamente al desenfreno, el consumo excesivo de alcohol, el uso de drogas o los desmanes, situaciones que no contribuyen al desarrollo integral de la persona ni a una sana convivencia social.

Toral Nájera subrayó que la cultura y la religiosidad pueden convivir, siempre y cuando estas expresiones eleven al ser humano y no lo degraden. Por ello, llamó a distinguir entre lo cultural, lo religioso y lo meramente comercial o turístico, evitando que las expresiones de fe se utilicen solo como atractivo o espectáculo.

Finalmente, precisó que no se trata de estar en contra de la alegría ni de la convivencia familiar y comunitaria, sino de prevenir los excesos que generan violencia, accidentes y otras problemáticas sociales.

Exhortó a la ciudadanía a informarse sobre quién organiza cada evento y a participar de manera respetuosa, privilegiando la convivencia pacífica durante estas festividades

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