LO QUE antes era “pasar báscula” a la mala, ahora será una revisión a la buena, o lo que es lo mismo antes los policías te revisaban aunque alegaras ilegalidad, y ahora podrán hacerlo legalmente aunque te opongas.

Dicen, los que dicen que saben, que es redundante la aprobación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre las revisiones a conductores y sus vehículos sin necesidad de una orden judicial previa.

Alias, lo único que cambia es que cualquier policía, bueno o malo, no necesitará muchas razones para presumir que cualquier ciudadano puede ser criminal, hasta que no se demuestre lo contrario tras revisarlo.

LA LEGALIZACIÓN de las revisiones a las personas y/o sus vehículos necesariamente tiene elementos que provocarán el rechazo de más de dos-tres, sobre todo en estos tiempos en los que campea el crimen.

Si se le quiere considerar, el nuevo ordenamiento también cuenta con elementos que podrían resultar favorables, incluso para aquellos que a la menor provocación y por sistema satanizan a los elementos policiacos.

O sea, si entre esas revisiones de detecta la portación ilegal de armas, drogas, objetos presuntamente robados y hasta personas plagiadas, tal vez no resulte del todo negativa la aprobación de los magistrados ¿o no?

AHORA BIEN, ¿qué tan molesto, insultante, degradante o parecido puede ser una revisión de los ropajes y vehículos de las personas por parte de los elementos policiacos? Habrá que ponerlo en dimensión.

Ni todos los policías son pendencieros, como muchos los califican, ni tampoco todos son almas de la caridad como a veces se les pretende poner. Habrá que ver y entender cada caso, sin llegar a generalizar.

Por supuesto, no quedará sin efecto el derecho de queja en cuanto a aquellas revisiones que impliquen acciones innecesarias, sobre todo acompañadas de rudeza. Persiste el derecho de la denuncia formal.

TAL VEZ, y se enfatiza solo tal vez, sea tiempo de no quedase tanto en las formas sino privilegiar el fondo, sobre todo en cuanto a seguridad, pues por ese in pace, la delincuencia sigue resultando la más beneficiada.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1