CUERNAVACA, MORELOS.- Estudiantes e investigadores universitarios conocieron la experiencia y casos de éxito de empresas creadas con base tecnológica por parte de otros propios investigadores y
científicos.
De acuerdo con estos, se busca fomentar el espíritu de emprendimiento entre la comunidad
estudiantil.
En el marco de la Cuarta Jornada de Innovación y Emprendimiento, desarrollada en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Campus Morelos, hombres y mujeres estudiantes de distintas carreras científicas escucharon ponencias de siete científicos que decidieron iniciar su propia empresa y que actualmente son casos de éxito.
Platicaron las experiencias sobre los aciertos y también los fracasos en el camino del emprendimiento, y brindaron recomendaciones para aquellas personas que deseen iniciar su empresa de base tecnológica.
El director del Instituto de Biotecnología (IBT), Tonatiuh Ramírez Reivich, explicó que buscan impulsar un clima de emprendimiento con las nuevas generaciones, a través de la innovación, con productos y servicios tangibles que generen empleos bien remunerados.
“Tenemos una mezcla de alumnos, investigadores y ex alumnos que han sido exitosos en el ámbito académico y empresarial, al generar empresas de base tecnológica. La idea es que platiquen sus experiencias a todos los asistentes para inspirarlos a iniciar su empresa”, comentó el director del IBT.
Por su parte, el doctor Daniel Segura González, miembro de la asociación Innovación Conciencia e investigador del IBT, expuso ante los asistentes la promoción del emprendedurismo entre los estudiantes.

De viva voz. Estudiantes e investigadores conocieron casos de éxito de sus homólogos al crear su propia empresa tecnológica.

"Queremos comentar a los jóvenes las acciones de emprendimiento. Actualmente, la inversión en un proyecto con base tecnológica es muy redituable. Los países que tienen economía fuerte es, en parte, porque están sustentados en ciencia y tecnología.” Tonatiuh Ramírez Reivich, director del IBT.

 

Por: JOSÉ AZCÁRATE
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