Por la mañana, después de haber aplazado nuestra reunión en varias ocasiones, me encontré con María Elena González en el Jardín Borda donde tiene sus oficinas, ella es Directora de Museos y Exposiciones de la Secretaria de Turismo y Cultura que preside Margarita González Saravia. La cita fue para mostrarle los túneles del siglo XVIII que están ocultos alrededor y bajo esos jardines. Por primera vez, funcionarios demuestran interés, con la posibilidad de su futura apertura y explotación museográfica para el turismo. De esos largos pasadizos subterráneos solo están abiertos dos cortos tramos que actualmente se usan como bodegas, por eso se cree que así ha sido siempre, lo demás fue tapiado hace un siglo. Le mostré varias evidencias de que esos espacios abovedados, son solo parte de largos túneles, que probablemente  conectarían con la catedral y de ahí a una intrincada red, unos prehispánicos y otros de la época colonial, extendida por todo el Centro Histórico de Cuernavaca, cuyo eje principal va de la entonces entrada a la población en la Barranca de Amanalco bajo el puente, a los que Hernán Cortés y el cronista Bernal Diaz del Castillo les llaman cuevas en sus narraciones de la conquista de Cuauhnáhuac, ya que la palabra “túnel”, del inglés tunnel, no se había incorporado el idioma español sino hasta el siglo XIX. Con subidas y bajadas, pero en línea recta, pasan bajo el Palacio de Cortés y la Plazuela del Zacate, para llegar bajo el altar de catedral y hasta la salida de la ciudad prehispánica en la barranca del Chiflón atrás de la iglesia de San Antón; tiene ramales al prehispánico tecpan en lo que fue el Teatro Ruiz de Alarcón y antes la iglesia de San Pedro; túneles, que incursioné por varios accesos. Se dice que en los del Borda se dieron los encuentros amorosos entre Maximiliano con la India Bonita, lo que al parecer es un mito como otras leyendas de apariciones que han surgido del lugar.  
Aunque muchos años fue propiedad privada, el Borda se logró conservar gracias a los cuernavacenses que hace unas décadas impidieron su demolición para hacer un hotel de varios pisos. Ha sido un  reclamo que debe destinarse a un museo de época, con salas, muebles y objetos de los distintos tiempos en que ha sido ocupado por personajes como el propio minero de la Borda; su hijo Manuel que impulso los jardines para aclimatación de árboles frutales traídos de Asia en la Nao de China, quien también mandó construir la anexa iglesia de Guadalupe; o de la vida en Cuernavaca durante el Segundo Imperio con Maximiliano y Carlota; las vistas de virreyes, presidentes, y de la época romántica en que fue guarda de cargamentos de plata entre Taxco y la Ciudad de México, y posta para diligencias de viajeros como Alexander von Humboldt o la condesa Calderón de la Barca que escribieron sus andanzas por esta tierra caliente décadas antes de la llegada de Maximiliano, solo que no se cuenta con el mobiliario y piezas que estuvieron en esos espacios y épocas.
Nuestro recorrido se extendió; se estaba terminando el montaje de la exposición “El Borda en el Borda” que sería inaugurada esa tarde-noche del viernes 8 de febrero y que estará hasta el 26 de mayo. Participaban; el museógrafo y curador de la exposición Edgar Assad, autores, diseñadores, pintores, artesanos y especialistas afinaban los últimos detalles, todos dirigidos por María Elena, experta en museos. En el acceso se exhibe un conjunto de piezas antiguas de plata de Taxco extraída de las minas que fueron de José de la Borda, la primera sala corresponde a la época novohispana donde se exponen dos cuadros del famoso empresario minero; uno del siglo XVIII y otro de la época actual, además de piezas de piedra labrada encontradas en las excavaciones del inmenso jardín. La siguiente sala coloreada de rosa está dedicada a la época ya mexicana, y sigue una tercera dedicada a la época en que habitaron los emperadores Maximiliano y Carlota, que incluye los famosos cuadros del pintor Salvador Tarazona, otra de la época moderna donde aparece un cuadro critico de la alta sociedad que visita esos espacios, y finalmente una sala para niños. En otra área se exhibe el esplendor de los “Grandes Maestros” morelenses con pinturas relacionadas con la naturaleza y jardines, destacan los paisajes del maestro Jorge Cazares.
Asistir, es una experiencia que reaviva la capacidad de admiración; no se requiere ser experto en arte para sorprenderse, por si solo el arte recrea y emociona el alma, despierta sentimientos que por naturaleza trae el ser humano y que muchas veces desconoce.
La expo se inauguró con más de seiscientas personas y siguen fluyendo, donde Helena y Edgar deleitan con visitas guiadas los martes y jueves que se agendan con Roxana Rodríguez en el mismo Borda a o en su Facebook; $30 entrada; $15 estudiantes y adultos mayores; los domingos acceso libre; diario de 10 am a 5 pm; lunes cerrado.
Jardín Borda, histórico lugar de remanso en pleno centro de la ciudad, único jardín novohispano aun conservado en toda América, y está en Cuernavaca. Si su lago, fuentes, pasillos, canaletas y muros hablaran nos narrarían historias ignoradas.
P.D. Hasta el otro sábado  

Por: Carlos Lavín Figueroa / carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx