Varios países europeos comenzaron a enviar soldados a Groenlandia, una misión militar en la isla ártica que forma parte del Reino de Dinamarca, en medio de un clima de creciente tensión diplomática y preocupaciones sobre la seguridad regional.
La misión, que incluye tropas de Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido y los Países Bajos, responde a una solicitud de Dinamarca y se realiza bajo el marco de ejercicios coordinados con sus aliados de la OTAN, como parte de la denominada Operación Arctic Endurance.
Según los gobiernos implicados, el objetivo de este despliegue es fortalecer la seguridad de la región ártica y explorar posibles apoyos militares adicionales, como capacidades de vigilancia marítima, ante un contexto de interés geopolítico creciente por parte de potencias globales y diferencias recientes entre Dinamarca y Estados Unidos sobre el futuro de Groenlandia.
Aunque las cifras de tropas son reducidas y, en muchos casos, simbólicas, la presencia de soldados europeos se interpreta como un gesto de solidaridad y compromiso con la defensa del territorio groenlandés, cuya ubicación estratégica y recursos naturales lo han colocado en el centro de debates internacionales sobre soberanía y seguridad.
