Procrastinar es un verbo que de acuerdo a la Real Academia Española, proviene del latín procastinãre. Verbo poco usado en el lenguaje cotidiano que significa diferir, aplazar. Cuando estamos leyendo algún texto en el smartphone o en otro dispositivo, aparecen constantemente mensajes, notificaciones, noticias, recordatorios de cumpleaños, anuncios, ventas de oportunidad, etcétera. Nos llevan a otros sitios de lecturas o videos sin proponérnoslo, a poner nuestra atención en otros asuntos. Inconscientemente, posponemos un compromiso, el pago de una tarjeta o un asunto que nos molesta concluir o realizar: procrastinamos.
Byung-Chul Han, es un filósofo alemán de origen coreano. Se le conoce como el rockstar de la filosofía. Una de las estrellas del pensamiento actual, que profundiza una cruzada contra los ‘smartphones’. Estima que se han convertido en una herramienta de subyugación digital que crea adictos. En una entrevista exclusiva con EL PAÍS, Han afirma que el smartphone no es una cosa. “Yo lo caracterizo como el infómata que produce y procesa informaciones. Las informaciones son todo lo contrario a los apoyos que dan tranquilidad a la vida. Viven del estímulo de la sorpresa. Nos sumergen en un torbellino de actualidad.” (El País. 9.10.2021).
No le falta razón. Lo sabemos todos. Las consecuencias suelen ser negativas en lo personal si no se hace consciente. No pagar la renta, la tarjeta, llamar a un enfermo, un familiar, un amigo, etc. La información no solicitada nos atrapa. Procrastinar por el Smartphone. Procrastinar en política tiene consecuencias inimaginables y las sociedades pagan por ello.
Los gobernantes suelen incurrir en procrastinación con demasiada frecuencia. La no toma de decisiones oportuna (o nunca tomadas), ocasiona severos daños a una comunidad, una ciudad o un país. Por ejemplo, la inexplicable decisión de no usar tapabocas o aplicar pruebas COVID, significa una incalculable cantidad de pérdidas humanas. Procrastinaron la decisión y las consecuencias han sido funestas. Lo mismo ocurrirá con la procrastinación de no vacunar a los niños y adolescentes sin comorbilidades.
Procrastinar en política nos ha metido en enormes problemas. Decisiones que debieron haber sido tomadas hace años para enfrentar los temas de economía, (Reforma fiscal), de salud(reforzar y controlar mejor el Seguro Popular) o contra la delincuencia. (La impunidad sigue imperando.) Por no corregir el rumbo en Morelos , ocupamos el último lugar del país en el sistema de impartición de justicia .
Los que se llevan la palma de oro de la procrastinación son los partidos políticos, al posponer una y otra vez la democratización como forma de hacer política, con daños irreversibles para ellos y para la sociedad. Los partidos no quisieron tomar en serio la democracia. El partido oficialista actual, por supuesto que está posponiendo la decisión de convertir a la democracia en el modo de hacer política.
Los partidos políticos mexicanos están situados en el último peldaño en la encuesta del estudio del Latinobarómetro reciente, con apenas 13 puntos de confianza, mientras a los hospitales públicos los sitúa con el 52 por ciento de la confianza ciudadana, a pesar de la pandemia. Claro que los hospitales públicos han resentido el procrastinar la adquisición de medicamentos e insumos básicos.
Luis Donaldo Colosio intentó democratizar al PRI en su decimocuarta asamblea. Propuso que fueran los consejos políticos del partido los que democráticamente tomaran las decisiones. La inercia del procrastinar dominó y triunfaron los intereses de grupo.
Morena, al procrastinar transformarse en un partido político y dejar de ser movimiento, perderá la oportunidad de convertirse en un auténtico partido basado en la democracia. El PAN, perdió el rumbo. Los partidos no entienden que la sociedad está demandando más democracia.
Michel Foucault define la filosofía como una especie de periodismo radical. Se considera a sí mismo periodista. Los filósofos deberían ocuparse sin rodeos del hoy, de la actualidad. Al igual que Han, sigo a Foucault ,quien dice: “Yo intento interpretar el hoy en pensamientos. Estos pensamientos son precisamente los que nos hacen libres”. Me adhiero a este pensamiento.
Reflexionar los alcances del procrastinar me parece necesario. Nos permitiría en los individual, estar atentos a no dejar para mañana lo que puedes empezar hacer hoy. Someter nuestros dispositivos a nuestra voluntad. Estar atentos a no dejarse arrastrar por la fuerza demoledora de la información que nos revuelca con facilidad.
No se piense que estoy en contra del smartphone. Mi biblioteca digital es muy amplia. Sólo que debo estar atento para que no me propicie el procrastinar en lo que verdaderamente importa.
Por: Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com
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