El trastorno del espectro autista (TEA) o conocido popularmente como autismo es una condición de la cual todavía se desconoce su origen pero que se sabe que es la causa de un desarrollo atípico en el cerebro, provocando en algunas ocasiones dificultades en el entorno social y en la vida cotidiana de quienes lo padecen.

De acuerdo con la cifra de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, se estima que una de cada 100 personas en todo el mundo padece el trastorno del espectro autista.

Las personas con TEA podrían mostrar diferentes maneras de aprender, moverse o prestar atención, existen personas que pueden tener algunas de estas características, pero no dificultan su vida cotidiana como a alguien que realmente padece de este trastorno.

De acuerdo con Los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) los primeros años de vida para las personas con TEA pueden presentar estas características en sus interacciones sociales, conductas restrictivas o repetitivas como:

En la forma de comunicación

Algunos ejemplos de características de la comunicación social y de la interacción social relacionadas con los TEA son:

  • Evitar mirar a los ojos a otra persona o no mantener el contacto visual

  • No responder cuando lo llaman por su nombre, hacia los 9 meses de edad
  • No mostrar expresiones faciales como de felicidad, tristeza, enojo y sorpresa, hacia los 9 meses de edad
  • No participar en juegos interactivos simples como dar palmaditas con las manos (pat-a-cake), hacia los 12 meses de edad
  • Usar pocos o ningún gesto, hacia los 12 meses de edad (por ejemplo, no decir adiós con la mano)
  • No compartir intereses con otras personas, hacia los 15 meses de edad (por ejemplo, no mostrar un objeto que le guste)
  • No apuntar a algo interesante para mostrarlo, hacia los 18 meses de edad
  • No notar cuando otras personas están lastimadas o molestas, hacia los 24 meses de edad
  • No notar a otros niños ni jugar con ellos, hacia los 36 meses de edad
  • No jugar a ser otra cosa, como un maestro o superhéroe, hacia los 48 meses de edad
  • No cantar, bailar ni actuar para usted, hacia los 60 meses de edad

Conductas restrictivas o repetitivas

Los ejemplos de conductas e intereses restrictivos o repetitivos relacionados con los TEA pueden incluir:

  • Poner juguetes u otros objetos en fila y molestarse cuando se cambia el orden
  • Repetir palabras o frases una y otra vez (esto se llama ecolalia)
  • Jugar con juguetes de la misma manera todo el tiempo
  • Enfocarse en partes de los objetos (por ejemplo, en las ruedas)
  • Irritarse con cambios mínimos
  • Tener intereses obsesivos
  • Tener que seguir ciertas rutinas
  • Aletear las manos, mecer el cuerpo o girar en círculos
  • Reaccionar de manera inusual a la forma en que las cosas suenan, huelen, saben, se ven o se sienten

Otras características que están presentes

La mayoría de las personas con TEA tienen otras características relacionadas. Estas podrían incluir:

  • Retraso en las destrezas del lenguaje

  • Retraso en las destrezas de movimiento
  • Retraso en las destrezas cognitivas o de aprendizaje
  • Conducta hiperactiva, impulsiva o distraída
  • Epilepsia o trastornos convulsivos
  • Hábitos de alimentación y del sueño inusuales
  • Problemas gastrointestinales (por ejemplo, estreñimiento)
  • Estados de ánimo o reacciones emocionales inusuales
  • Ansiedad, estrés o preocupación excesiva
  • No tener miedo o temer más de lo normal

Como dato importante es que hay posibilidad de que niños con TEA no presenten ninguna de estas conductas, por eso, si sospechas que algún conocido o tu que lees esto acudas con un especialista para tener una valoración adecuada.

 

abril 2024  - CDI Morelos

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