Desde hace milenios todas las civilizaciones han tenido conexión, directa o indirecta, solo así podríamos explicarnos sus asombrosas semejanzas. Y no es un “cuento chino”, existen múltiples similitudes entre los rasgos fisonómicos y culturales de los indígenas de toda América con los pueblos del Lejano Oriente.
Se sabe que los chinos emigraron a América por el Estrecho de Bering, eran grupos de cazadores recolectores que se establecieron en el ahora Canadá y Estados Unidos -sin desarrollar una cultura avanzada por diversas razones- y de ahí pasaron a toda América. Se suma que la última etapa de la dinastía china Shang –“que quiere decir “comercio”- de entre 1766a.c, a 1122a.c, coincide cronológicamente con la primera etapa de la cultura Chavín -anterior a la inka- y que hubo intercambios entre ambas. Las características decorativas de algunos objetos hallados de las culturas chinas, pre aztecas -incluye maya y pre-ínkas, tales como cerámicas, artefactos, túnicas, tapices y geoglifos, son muy similares entre esas culturas.
Hay evidencias de que una flota de buques chinos viajó hasta América en 1421 comandada por Zheng He, famoso por sus expediciones navales -70 años antes de Colón- es la llamada “Flota del Tesoro” contaba casi trescientas embarcaciones. Muchos de esos barcos se perdieron o naufragaron, y parte de su tripulación se quedó en América, estableciendo poblados en Vancouver, en San Francisco, en México, y llegaron hasta el Perú.
Se han encontrado restos de naufragios de barcos chinos en las costas de Quiver al sur de Alaska, y anclas ahuecadas de piedra del fondo marino en Palos Verdes al sur de Los Ángeles. Otra versión dice que los chinos llegaron directo a Perú por el Pacifico. Se han localizado 89 nombres peruanos que tienen un significado en chino, y 118 nombres geográficos que tienen su equivalente en nombres geográficos chinos con similar fonética. Los cordones anudados “Quipo” una especie de escritura inka, es muy similar al antiquísimo sistema chino de anudar cordones colocando los nudos a cierta distancia, utilizando colores diferentes creando un código de señales que sustituían formas de contar y de escribir, que incluso se usaron para registro público del estado, de observaciones astronómicas, de tributos, y para transmitir mensajes a largas distancias; entre los chinos este método se llamó “qipui”. Los ojos rasgados de las culturas prehispánicas son característicos de los chinos. Incluso los perros pelones mexicanos, los también pelones peruanos, son comprobadamente descendientes del perro crestado chino.
Pero además de los rasgos fisonómicos, hay palabras similares del chino y del maya, una leyenda maya explica que el origen de sus antepasados fue una corriente migratoria de desconocidos que llegaron a Yucatán por el mar del Oeste. En los jeroglíficos mayas se han encontrado semejanzas entre los dialectos mayas y la lengua china antigua. En 100 palabras populares mayas, se encontraron 22 similares en su pronunciación con dialectos de China Suroriental. En la artesanía maya se reconoce un “estilo chino”, en piezas encontradas en Campeche, similares a artesanías de la Dinastía Tang.
En la cultura náhuatl que incluye a los tlahuicas de Morelos; el vocablo “atl” -significa agua; Aztlán -de donde proceden- “rodeado de agua”, y en la mitología griega “atl” también significa agua; Atlas o Atlante es de la Atlántida -Atlantis en griego- éste continente o gran isla también significa “rodeado de agua”.
En cuanto a su cosmovisión, también hay similitudes; los griegos llamaron Maya a la mayor de las siete hijas de Atlante y significa “aquella -estrella- de la que arribamos”, y es la mayor de las estrellas que conforman las Pléyades; y Maya, es también el nombre de la civilización del sureste mexicano, quienes creían, al igual que los griegos, que venían de las Pléyades. En Arequipa escuché una conocida leyenda que cuenta de dos enamorados convertidos en montes nevados. En el Códice Borgia existe la figura de “Atlanteotl”, deidad Maya que carga sobre su espalda el agua celeste; reconocida en el México antiguo como “Atlantekatl” que figura entre los glifos de Xochicalco, quien, con la exacta posición del Atlas griego, carga sobre sus hombros el juego de pelota que representa al cosmos, al igual que el “Atlante” para los romanos.
Y siguieron las influencias; durante la conquista española del Perú, el conquistador Pizarro fue auxiliado por su tío Hernán Cortés Pizarro, enviándole suministros desde sus astilleros de Oaxaca, y así fue como empezó otro intercambio de productos y costumbres entre regiones; el uso de la papa llega a México y el maíz se populariza en el Perú.
En toda América encontramos alimentos similares y leyendas prehispánicas análogas; en el Cusco vi una artesanía idéntica en su estructura al Árbol de la vida de Metepec, y otras muchas que pudieran pasar por mexicanas.
La transculturación sigue su marcha; en un restaurante del chef más famoso del Perú, en plena Plaza de Armas de Cusco, que el mesero molcajeteaba un guacamole en la mesa de los comensales; lo mismo sirven los mexicanísimos tacos al pastor -que tienen origen árabe- ambos, están incluidos entre los 10 alimentos más gustados del mundo, y que ya mexicanizados han rebotado a todos los continentes.
Y falta...
¡Hasta la próxima!
