El tema concerniente a la selección mexicana de futbol, ha dado, desde siempre, mucha tela para el comentario. Cuando se supo que nuestro país coadyuvaría en la organización del Mundial 2026, junto a Canadá y Estados Unidos, se trabajó en un plan rector para lograr una participación histórica. Tras un par de ensayos, que involucraron a los técnicos Diego Cocca y Jaime Lozano, los dirigentes se decantaron por la mítica figura de Javier Aguirre. El “vasco” es, sin lugar a dudas, el entrenador con más recorrido a nivel internacional, con algunos éxitos y tropiezos como cualquier profesional, sin embargo, en las dos ocasiones anteriores que ha dirigido al tricolor, ha quedado con números rojos. A la salida de Yon de Luisa de la presidencia de la Federación Mexicana de Futbol, se realizó una supuesta reestructuración, trayendo a Juan Carlos Rodríguez como Director General. El apodado “la bomba”, es un embustero contumaz, por lo que prometió el oro y el moro, sobre todo conseguir un fogueo sin precedentes para el combinado nacional, con rivales de prosapia. Cuando vino el fracaso del llamado “Fondo de inversión” y la escisión entre los propietarios entre quién lo apoyaba y aquellos que consideraban que se estaba hipotecando al balompié azteca, el mitómano sujeto presentó su renuncia. Ahora, con funciones poco claras y delimitadas, es Mikel Arriola la cabeza visible en el organismo rector de nuestro querido deporte. Cuando faltan alrededor de cinco meses para la inauguración de la Copa del Mundo, se detiene en campeonato de Liga y se anuncia, con bombo y platillo, que el llamado “equipo de todos”, saldrá de viaje para un par de encuentros de preparación. ¡A ver!, como dicen los chavos hoy. Al no ser una fecha FIFA, los clubes propietarios de los contratos de los jugadores mexicanos que militan en el extranjero, no están obligados a cederlos. Entonces, solo elementos que juegan en nuestro torneo son elegibles. De estos convocados, el 90 % no tienen la menor posibilidad de integrar el plantel mundialista. Por otro lado, ¿dónde quedaron los rivales de jerarquía? No me vayan a salir con que Panamá y Bolivia lo son. En febrero se medirán con otra “potencia” como lo es Islandia y ya para marzo habrá el único ensayo serio al enfrentar a Bélgica. La realidad de cara a lo que debemos esperar para el verano parece incierta. Un equipo que no juega a nada, futbolistas sobre valuados, poco compromiso de los directivos y un reloj que no detiene su marcha para llegar al primer juego ante Sudáfrica, no permiten abrigar grandes esperanzas. Detener el incipiente torneo liguero para jugar, diría Ricardo Ferreti, “juegos moleros” la verdad, parece un despropósito, pero que nos lo quieran vender como juegos de preparación, lo considero una burla inconcebible. Los jilgueros a sueldo dicen que le servirá a Aguirre para “sacar conclusiones”. Considero que se pierde un tiempo precioso en esta inútil… mini gira.
