El Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) amplió el plazo –del sábado al día de mañana– para la validación de los registros de los candidatos a diputados locales e integrantes de los ayuntamientos 2021-2024. Esto ante peticiones por parte de consejeros electorales, de no obligar a los partidos políticos a integrar sus listas sólo por cumplir con la paridad de género y lineamientos en favor de los grupos vulnerables y la población indígena. Cosas, pues, que con las variantes de cada ocasión han sido naturales en los procesos preelectorales. Pero otra cosa es que las organizaciones políticas y los propios candidatos le han sacado la vuelta a la oriundez de los candidatos. ¿Ha perdido vigencia la identidad morelense, el orgullo de haber sido parido en Morelos, de haber vivido en esta parte de México desde niño o adolescente? El tema trae a cuento una reunión del alcalde Antonio Villalobos Adán en los ejidos de Acapantzingo con periodistas de la Asociación Independiente de Comunicadores de Morelos, el 3 de julio del año pasado, mucho antes de que el PT lo registrara como su candidato a la alcaldía de Cuernavaca. Dijo: “Soy de Cuernavaca, nací aquí, mis paisanos me ven todos los días. Yo sí puedo caminar tranquilo en mi ciudad y lo seguiré haciendo en el futuro”. De acuerdo a la Constitución Política de Morelos, uno de los requisitos de elegibilidad para ser miembro de un Ayuntamiento es ser morelense por nacimiento o por residencia con antigüedad mínima de diez años anteriores a la fecha de la elección. O tener cinco años viviendo en el municipio o en la población en la que deban ejercer su cargo. Resumida la cuestión al hecho de ser o no ser, y más clara que una de estas noches de luna llena la condición foránea del candidato a la alcaldía de Cuernavaca y a la vez diputado federal por el PES por la demarcación distrital de Jojutla, no hay sin embargo el debate en medios políticos que hubo en ocasiones parecidas. La historia enseña. Realizada el domingo 2 de julio de 2006, en la elección de gobernador de Morelos contendieron Marco Antonio Castillo (PAN), Marisela Sánchez Cortés (Alianza por México PRI, PVEM) y Fernando Martínez Cué (Coalición Por el Bien de Todos PRD, PT, Convergencia). Hubo un candidato más: Eduardo Brito Gómez (Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina), pero en realidad la contienda se redujo a la priista Marisela y el panista Adame. Caldeada la atmósfera preelectoral, la discusión fue por el requisito constitucional de la oriundez, cuando de acuerdo al artículo 58 el Gobernador debía haber nacido en Morelos. Escribí dos meses antes de la jornada comicial: “En el caso de Marco Antonio Adame, es cosa sabida que su nacimiento fue registrado en el pueblo de Petlancingo, Pue., pero que el documento precisa que nació en Cuernavaca, específicamente en la clínica del desaparecido doctor Caballero Díaz”. Y a propósito de Marisela, quien no nació en Morelos, sino en Puebla, advertí que las causales legales estaban antes de que “La China del Oriente” le ganara la elección interna del PRI a Juan Salgado Brito, David Jiménez González y Rodolfo Becerril Straffon. Y no cambiaron el domingo 23 de marzo que solicitó su registro al Instituto Estatal Electoral: Marisela no nació en Morelos, sino en Puebla, ante lo cual recurrió al derecho de sangre que otorga el mismo ordenamiento a los hijos o hijas de padres nacidos en Morelos, presentando una copia del acta de nacimiento de su señor padre, José Sánchez Jiménez, de la comunidad de Quebrantadero, municipio de Axochiapan… Hoy, si debate no ha habido aún por el requisito de oriundez y residencia morelense de los candidatos a ediles y legisladores locales, puede ser porque para las impugnaciones formales en tribunales debe calcularse la oportunidad de los tiempos… (Me leen después).

Por José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 

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