Hoy es el día clave, sobre todo porque mucha gente no quiso entender que el celebrar a mamá era una verdadera imprudencia en medio de la época de mayor contagio, la prueba es que la curva de los infectados y los fallecimientos sigue creciendo hoy a quince días de la celebración; probablemente será la fecha en que mayor número de infectados veremos, pues acordémonos de que el virus tarda quince días para su incubación.

La desobediencia civil, que en verdad en Morelos es mayor que en otros estados del país, desde luego tiene muchas causas: la falta de comunicación efectiva entre los que nos gobiernan y los que vivimos en el estado y el municipio, y la falta de respeto a la autoridad es verdaderamente alarmante.

Me cuentan quienes tienen la necesidad de salir, que en la calle hay muchísimas personas sin protección, que ni siquiera el tapaboca usan y no respetan las distancias entre unas y otras.

La verdad, han sido más responsables las empresas, ya que hasta en los súper mercados se está llevando un control de quienes entran uno por uno y no permiten más de determinado número en sus instalaciones para mantener la sana distancia; pero en la calle la necesidad y la falta de respeto a la autoridad han hecho que quienes tienen que trabajar lo hagan como habitualmente lo han hecho desde hace mucho tiempo.

Los tiempos políticos se acercan y las autoridades y los partidos ya están viendo cómo van a entrarle al próximo proceso que, mientras no exista vacuna, tendrá que llevarse más de manera virtual, a diferencia de los anteriores.

Mucho se ha hablado del voto electrónico en México, a pesar de no recordar el nombre preciso, antes de este siglo, según yo recuerdo, en un lugar de Coahuila ya se hacían pruebas para una urna electrónica; y de la misma manera en San Luis Potosí.

Mi querido amigo Juan Divildox, a la postre Presidente del Instituto Electoral de aquella localidad, presentó en varias reuniones de presidentes de instituciones electorales algunos modelos de esa urna y mostró su funcionamiento; y así varios de los que en esa época éramos responsables de las elecciones, al llegar el año dos mil y con la transición democrática en nuestro país, las cosas empezaron a cambiar y la falta de estabilidad en el Consejo General del IFE, con la salida de Juan Carlos Ugalde como presidente y el cambio a INE, de acuerdo con las exigencias de los que fueron los tres grandes partidos, hicieron que a la votación electrónica en verdad no se le diera la importancia que debería de tener.

Ahora, para mi gusto, los académicos que están al frente son muy estudiados y leídos, pero en la verdadera práctica de lo que es organizar una elección, realmente no intervienen, pues tienen un servicio profesional de carrera que, después de más de treinta años con experiencia, se las saben de todas, todas; ellos disertan y hablan en medio de su nube de la academia, pero los verdaderos problemas en la organización y desarrrollo de las elecciones la llevan a cabo todos aquéllos que, después de tantos años, ya tienen muy bien el camino andado y saben sin necesidad del consejo general, que está más ocupado en cubrir a los partidos políticos a los que pertenecen sus consejeros.
 Nada más hay que analizar a cada uno y se ve que desde luego todos tienen raíces partidistas y han sido militantes de algún partido o al menos intelectualmente simpatizantes.

El problema básico es que el uso de urnas electorales a distancia no se ha llevado a cabo en México y no está legalmente validado, ni por el código ni por la Constitución de manera formal; así que, a unos meses del inicio del proceso electoral, no será fácil o legalmente posible la instalación de las mismas.

Sabemos que hacen lo que quieren y así, como violando la Constitución, el Consejo General determinó cambiar las elecciones intermedias en varios estados este año, lo que deberían de haber hecho los congresos locales a petición del INE para que fuera legal; de la misma manera violan la ley y, en base a un acuerdo, lo llevan a cabo.

La urna electrónica es necesaria, pero se presta a muchas conjeturas y será necesario que todos los actores políticos estén de acuerdo, porque de otra manera sólo servirá para desacreditar la elección y los propios partidos la atacarán por poder ser manipulable por quienes la manejen, que serían los ciudadanos.
 
El error de la casilla única, y digo error porque eso es para mí, estaría en que si una elección resultara muy cerrada veríamos qué problemas tan graves se tendrían; se puede disolver con el voto por internet.
 Aunque creo que falta mucho, el INE en eso debería de estar trabajando, olvidándose de pelear por sus salarios.
 Al menos creo que sería lo correcto.
 ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin

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