El martes se dio a conocer un incidente impactante en el hospital Ibn Sina, ubicado en la localidad de Yenín, Cisjordania, donde soldados israelíes, vestidos de mujer y de personal médico, llevaron a cabo un asalto que resultó en la muerte de tres palestinos.

Según informes del Ministerio de Salud palestino, los soldados encubiertos ingresaron al hospital y abrieron fuego, dejando tres milicianos sin vida. Imágenes difundidas en redes sociales muestran a aproximadamente media docena de soldados, la mayoría armados, disfrazados como mujeres con prendas islámicas o de médicos.

Uno de los soldados, con mascarilla quirúrgica, sostenía un rifle en una mano y una silla de ruedas plegada en la otra. En las imágenes, se observa cómo los agentes someten a un hombre, que termina arrodillado con la cabeza cubierta y los brazos en alto contra una pared.

El ejército israelí justificó la acción alegando que los milicianos utilizaban el hospital como escondite, aunque no proporcionó pruebas concretas al respecto.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, descartó cualquier posibilidad de cese al fuego durante un evento en la Cisjordania ocupada. Reiteró su compromiso de continuar combatiendo hasta alcanzar una "victoria absoluta" sobre Hamas, negándose a retirar las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza.

Este incidente vuelve a poner en relieve la controversia en torno a los ataques a hospitales en la región, criticados por la comunidad internacional. El sistema de salud en Gaza se encuentra al borde del colapso, exacerbado por la falta de recursos y las restricciones impuestas por Israel.

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