Su mal sueño de migrante le hizo e perimentar miedo El influjo de esa hora a ga hizo que la desazón s convirtie ira. Una certeza de odios a cestrales e llenó el corazón. Comoautómata recordó que en la tar vio cartel que convocaba a un mitin (có olvidar lasonrisa estúpidade ese tipo con cara de pollo rostizado y un ridículo pe luquín rubio, invitando al encuentro). Checó, y estaba a tiempo de asistir. De un salto tomó su jorongo y escon dió dentro de él la vieja escopetacon la que cazaba tejones en Yolomecatl. En silencio bendijoa su mujer y sus hijos,seenco mendó alos santitos de su altar y abandonó esa casa que jamás sintió como un hogar Caminó tres horas hasta el lugar del m tin. Ycomounregalo de la Providencia se encontró de frente, amenos de veinte metros de distancia, con el botarate in sulso, la bestia ridícula, el perro rabioso, el constructor de esos muros de ignomi nia que últimamente le amargaban los sueños y le impedían sembrarsus esp ranzas entre las nubecitas de algodóno el rojo fulgor de los jitomates.
Un límpido rayo de sol, como agorero de sus deseos, le mostró de bulto al espantaj
rubio:alto,desaliñado, tonto. Imaginó su cabeza reventándose como calabaza Se sintió inspirado, valiente y heroico Se quitó el jorongo, preparó la escopeta, le mentó la madre al monstruo, apuntó a la cabeza y disparó. o no pasó nada. paró cinco veces más y cinco nadas. Un bullicio ensordecedor le hizo enten der que sí había ocurrido algo que él no a canzabaa entender.Abandonódeprisae lugar y pudo ver de reojo que en una panta lla gigante aparecía el rostro anaranjado del odiado mastín con una mancha de sangre en la mejilla. Lo rodeaban varios guaruras del servicio secreto.
Regresó a su sueño. A la incertidumbre de todos los días que le impedía descansar y que poco a poco le hacía olvidarlos amo res inocentes de su vida. La sabiduría de sus padres y la promesa deser mejor parasacar
lante a su familia.
Despertó enojado y se prometió no volver fallar. Tuvo una idea: en el próximo sue o invitaría a todos los migrantes del país y los convencería de lograrjuntos el milagro que tanto necesita el mundo. -¡El hijito de la chingada ese no va a saber ni de dónde le llegarán tantas balas mentadas de madre!
Ya sólofaltaba poderlo soñar.
Chicano, amigo mío
Tom Mix, uno de los primeros vaqueros armados del oeste, se hizo famoso por su odio hacia los mexicanos. En la fantasía del celuloide, sacaba el revólver primero que el bandolero de sombrero ancho y bigotes caídos sobre los labios impúdicos y lo dejaba muerto sobre las tarimas del saloon texano.
Pero ya en la realidad y despojado de su traje de actor de pacotilla, seguía manteniendo un permanente odio a los chicanos de la frontera.
Esta actitud del artista cinematográfico era reveladora de un desprecio a la población mexicano-norteamericana, perceptible, como todos sabemos, en los estados del sur.
Yo conocí en la Universidad de Texas a muchos jóvenes chicanos que aprendían español para enseñarlo a sus compatriotas. Mi labor era indicarles guías de lectura, analizarles textos clásicos y hacerles admirar lo que ellos guardaban como un recuerdo de familia.
La mayor parte eran muchachos sombríos, defendiendo en la penumbra de sus casas esa lengua española suya, cada vez más menesterosa y cada vez más salpicada de anglicismos. Ellos me invitaban a compartir su comida con tortillas y salsa Tabasco, sus canciones populares y su botella de tequila.
Se les había prohibido hablar español en las escuelas y ellos sólo lo utilizaban, como los judíos, para uso doméstico. En la Grammar School les habían enseñado a no hablar fuerte, a no mirar de frente, a nunca levantar la mano a un blanco y menos a un policía.
Algunos olvidaban esa consigna humillante. Entre ellos, uno, Jesús Romero. Acaba de ser ejecutado en la silla eléctrica en Texas.
Otros esperan turno para la ejecución. 25 de mayo de 1992
Los vecinos distantes
Cada día nos separamos de un mundo que veces nos quierey muchas veces sdesprecia. voy referirme ahora a los asesi natos de la frontera. Para eso no hay más qu ll r. Me refiero ahora cómo ese país vecino está creando una generación de muchachos tan bellos; ellas, como ellos porque los nutrieron con Gerber y leche Nan. Los vemos en la televisión, admira bles seres humanos, llenos de algo inde finible que se llama fortaleza, amor a la vida y claro,ese don regalado a quienes no lo merecen, que es la juventud
Y bien, esa generación está apren diendo algo en las bellas universidades de Iowa, de Kansas y de Texas.
Con todo escrúpulo, con toda la lite ratura de sus grandes bibliotecas, está sabiendo cómo odiarnos, cómo utilizar
stros recursos para limpiar sus c lles, cómodisparar sobre los que cruza el Bravo con la espalda mojada, cómo in troducir en territorio ajenoa policías di frazados de civiles, cómollevarsea quie nes hablan en contra de ellos y juzgarlos como criminales
Ojalá (Alá) no tengan queenviarme la respondenciaa la prisióndeAtlanta
20 de septiembre de 1992
Caín y Abel
Nunca antes una situación tan
raña sirvió de preludio a la TerceraGuerra Mundial. Todos aquellos que debieron evitarla, contri buyen con soldados, armas y navíos al
endio nuclear. Me refiero la coali ción de países unidos en 1945 con un voluntad común: el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. La Carta de San Francisco, de 26 de junio de 1945, fue la piedra fundamental de la Organización de las Naciones Unidas, según el preámbulo de la Carta,sepro pone; “preservar a las generaciones fu turas del azote de la guerra...”
Se escribían estas palabras sobre los muros calcinadosdeun Berlín destru do, sobre las cenizas de un Hiroshima hecho pavesas, sobre una tumba gigan tesca de ocho millones de judíos, asesi nados con extraña crueldad en los ca pos de concentración.
La lección desastrosa se ha olvid do. Millones de jóvenes tienen la me moria corta y las películas de Rambo en su imaginación. Empezamosotra vez la
toria de Abel y Caín: hermano con tra hermano; hijos contrasus padres, el hombre lobo del hombre.
Lo grave es que ahora santifique la atrocidad la Organización de las Nacio nes Unidas, que se haya hecho cómplice de los interesesmezquinos del petróleo y del dólar y que entregue, bajo la sotana del Anticristo, a quienes tiene obligación de proteger yamar
16 de enero de 199
