-Estamos esperando cómo viene la Nueva Normalidad, será que seguiremos cuidando nuestra salud, que los muchachos terminen la primaria en la televisión en la casa de don Carlos y continuemos encerrados los cuatro esperando que algún día llegue la vacuna antivirus, Le preguntó Sofía a Juan Pablo su marido, mientras éste acarreaba otro bote de agua del tinaco de la vecindad.

¡Hay!, gritó Luisito cuando sintió el jicarazo de agua fría en la cabeza, mientras su hermana Clarita se carcajeaba del grito de su hermano, quien le tiraba agua enjabonada a su vestido. “No desperdicies el agua que es con la que vas a lavar la ropa”, gritó doña Sofia, pero Clarita salió corriendo con el vecino a ver la clase de inglés del sexto grado.

-La idea de impartir las clases por línea no creo que funcione muy bien, ya que no se tiene contacto con el maestro, no puede preguntársele nada, no hay quien lo corra del salón por no poner atención a la materia, quién le llama la atención o le explica una cuestión. Creo que es un error la enseñanza virtual. Pues a mí me parece que es la única opción para que los niños aprendan reviró Sofía a la opinión de Juan Pedro. En eso tienes razón; no se puede de otra forma. 

A sus hijos ya les había gustado esa forma de aprender y ponían más atención que antes, mientras varios niños de primaria al igual que Clarita tomaban notas de lo que la televisión les estaba mostrando, pero la hija de don Carlos se levantó llorando porque dos niños comenzaron a discutir sobre los tiempos pasado y presente del verbo tener en inglés y no la dejaban tomar notas de lo que explicaban en la clase. “Qué pasó Clarita, porque estás llorando si estabas muy emocionada con la clase” preguntó don Carlos, mientras doña Irma la abrazaba para calmarla. Es que los niños de la vecindad no la dejan concentrarse en la tele porque siempre están jugando, explicó la mamá. Don Carlos le aseguró a su hija que iba a pedir prestada una computadora en el trabajo para que pudieran tomar sus clases con calma y así no tendrían que ir a ninguna casa a verlas.

“A ver si te prestan para una tele, pues ya están apuntados los niños en la SEP”. Y ahora que comience la nueva normalidad, ya les iras pagando. Carlos mencionó que nadie sabía de qué se trataba esa normalidad, si era seguir encerrados y usar el tapabocas o conseguirse un tinaco sólo para la vivienda, porque eso no es nuevo. Lo que necesitamos es un verdadero cambio de política mundial. De grandes reformas que regulen todos los tipos de la actual vida social. El regreso a lo nuevo no será más que la vuelta a la lucha entre los grandes capitales, la pelea por la supremacía mundial y el olvido de los desheredados, pero no habrá mayores novedades que valga la pena mencionar.

Aún antes de que termine la pandemia del coronavirus, los países ya se están peleando por seguir controlando a los pueblos pobres, ni siquiera existe un plan de recuperación entre las sociedades de los distintos países, ya sea entre las organizaciones multinacionales como la ONU, la Unión Europea, en el interior de Estados Unidos y su política exterior. Además de estarse preparando para más guerritas convencionales contra Rusia, China, el que se deje y el resto de los países después de estabilizarse, seguirán en la lucha por los mercados, sin tomar en cuenta el bienestar de los demás.

Por su parte, México está tomando otro camino y para sorpresa de todos, ha inventado que los mundos del neoliberalismo y de la 4ª. Transformación se pueden llevar de maravilla. “Siempre estaré contigo, sólo déjame mejorar mis injusticias”, dice nuestro País al mundo exterior, mientras se encaran en una política de principios e intereses.

México ya está encaminado a efectuar lo que comenzó a ser una sociedad menos distante y más equilibrada a nivel local e internacional, con una justicia social de verdad, la que está recuperando su soberanía de tal forma que está siendo reconocida como tal en casi toda las organizaciones internacionales, lo que la obliga a continuar con su camino hacia el bienestar de los mexicanos.

Clarita estaba extasiada con la explicación de su papá pero despertó a la realidad cuando la madre intervino diciendo que entonces la pandemia no habría cambiado nada. “Los países pobres siguen siendo exprimidos por los ricos, y ahora con mayor impulso porque su economía ha sido dañada y alguien tiene que pagar y hacer el trabajo sucio para que esta se reponga”. Continuó aduciendo que el neoliberalismo está controlado por los grandes empresarios quienes son los de hasta arriba y que no serán tan afectados. Ellos manejan las grandes inversiones y el gobierno sólo se puede meter con ellos cuando cometan algún error o no cumplan en forma precisa con las leyes mexicanas. 

Don Carlos añadió que el sistema democrático de la 4ª. Transformación está encaminado por la vía del mejoramiento de las bases de la sociedad o sea, la gente más necesitada, la cual se beneficiará cuando termine la corrupción y la impunidad, la devolución del dinero robado y el pago de impuestos legales de los grandes empresarios, evitando las facturas falsas y entre otras cosas, la cancelación de los impuestos a los grandes empresarios.

 “Entonces los abuelos van a seguir recibiendo el dinero que les da el programa del bienestar”, preguntó Clarita. “Bueno, eso lo recibe tu abuelito porque mi madre no ha llegado todavía a mi edad”, comentó la mamá con una  carcajada.

Total, que la Nueva Normalidad nos va a dejar más amolados de lo que ya estamos. Pero no lo estamos tanto, si supieran que han corrido a más de un millón de trabajadores y solamente han encontrado trabajo y dados de alta en el Seguro Social como unos ochenta mil. Con tal de que no me quiten mi chamba en la oficina del contador, porque, aunque se gana poco, nos alcanza para comer bien y tener nuestro propio techo.

¿Quieres decir que los empresarios y los de gobierno se pueden llevar sin pelearse?, inquirió la hija, “porque yo veo que a cada rato se agarran los de varios partidos políticos, los que  siempre defienden a los empresarios, contra el gobierno actual”, razonó Sofía.

Ese es el punto, que el sentido de la Cuarta Transformación no busca el mismo fin que el neoliberalismo, sino que los dos se deben complementar con la finalidad del bienestar de la ciudadanía, ya que le da trabajo a la población, paga impuestos al erario y produce bienes de consumo. El tener sus ganancias adecuadas es legal y plausible al arriesgar su dinero siempre y cuando no propicie la corrupción pues ésta rompe el equilibrio que debe existir entre los empresarios y el gobierno.

“Pues yo no entendí nada de lo que ustedes están hablando, pues lo único que estoy esperando es la computadora que tú ya prometiste”, acusó Luisito.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com

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