La alegata comenzó con las elecciones en los Estados Unidos. Joaquín opinaba que eran un verdadero embrollo, pues nunca se sabe quien obtuvo más votos.
Si Trump obtiene algunos votos de un estado y Biden pierde por un solo voto, entonces todos los votos se van a favor de Trump, aunque le llegue a ganar por más de uno o más millones, como el de Alabama, el que tiene una población de 5 millones 800 mil habitantes y que obtuvo 5 votos menos que su contrincante del norte del estado quien ganó con 5 papeletas a su favor y en el mismo estado el otro contendiente triunfó por esos cinco votos y en lugar de existir un empate técnico o volver a contar los votos uno por uno o ir a una segunda vuelta, se suman todas las papeletas a favor del que tiene 5 votos de más.
Dicen que con un solo voto de más se gana una elección. Pero una cosa es un solo voto y otra es que por ese sufragio se tenga que adueñar de todos los votos del estado.
Pues así han estado votando desde el siglo XVII. Por eso es que a Trump no le conviene que se elija por medio del correo, porque así no puede controlar a algún grupo de sus allegados.
-¿No que los gringos eran muy liberales y estrictos con su contabilidad, que era gente de solidos principios como un George Washington, quien respetaba la opinión de los norteamericanos y el que era muy liberal y no permitía ninguna trampa en las elecciones?, preguntó Porfirio. 
-Eso fue al comienzo cuando corrieron a los ingleses de su territorio, que se tuvieron que unir las “trece colonias” para que el ejército británico se largara (los casacas rojas) igual que los irlandeses, escoceses y demás Blancos Anglo Sajones Protestantes (WASP) y que se regresaran a Europa o se convirtieran en ciudadanos “americanos”, añadió el maestro Carlos. Por eso hay tanto irlandés en todo su País.
El aparentemente próximo presidente de los Estados Unidos durante los siguientes cuatro años, hasta que oficialmente sea nombrado como tal: el señor Joseph Robinette Biden Jr., tiene un historial dentro del gobierno de Estados Unidos donde fue senador por el Estado de Delaware y vicepresidente de los Estados Unidos en la presidencia de Barack Obama de 2009 a 2017.
Aún no se decide la elección de quién ganó las elecciones el pasado 3 de noviembre y tanto Biden como Trump, ya están formando su nuevo gabinete. El uno aparentemente ya triunfó y Trump no pierde las esperanzas de anular las elecciones con el pretexto de que hubo fraude en los votos que se hicieron por medio del correo.
A Donald Trump lo van a echar de menos los belicistas, los dueños de los grandes capitales, los supremacistas blancos y todo lo que huela a reaccionario. Mientras que Joe Biden va a ser aplaudido por la gente de Barack Obama al regresar a la Casa Blanca, donde estuvo dirigiendo la política interna de los Estados Unidos, durante ocho años. 
Donald Trump se la vivió amenazando a medio mundo, peleando con la otra mitad y haciendo las tonterías que le daba la gana. Se dio el lujo de insultar a los mandatarios de otros países y luego tonarse una fotografía como si fueran los grandes amigos. Quebró en pedazos el nombre y prestigio de su propio País y cuando quiso volver a unirlo, ya no pudo pegarlo y todo esto sin importarle si había pandemia del coronavirus o crisis económica. “Él mismo se inventó que había sido contagiado con el COIV-19 y que a los tres días ya se había curado con quién sabe qué medicina de su propio invento para ganarse más electores”, dijo Porfirio.
Pues ojalá y Biden resulte mejor presidente que el mentiroso de Trump ya que durante su campaña estuvo prometiendo luchar por el medio ambiente, asistiendo a la Asamblea de París, donde el grosero de Trump se salió porque si hubiera seguido ahí, tendría que firmar el tratado donde se comprometía a cerrar sus minas de carbón que producen bióxido de carbóno que es lo más contaminante de la tierra, ya que el 70 por ciento de toda la energía que se utiliza en Estados Unidos es producida por ese mineral y como es dueño de casi la mitad de esas minas, pues no las va a cerrar aunque se ahogue el País entero. (En China es igual o peor).
¿Entonces qué tipo de energético usarían?, preguntó Jaime interesado en el asunto, ya que la energía solar estaría lejos de producir lo suficiente pues gran parte de EEUU, en especial en el norte, está helado casi todo el año. Entonces sólo les queda el petróleo y el gas, el cual es el más barato por la gran cantidad que acumulan y seguirán yendo contra la electricidad, ya que los millones de automotores que lo usan, deben trabajar sólo con petróleo pues tienen que consumir todo el que tienen guardado. ¿Entonces nos conviene que gane Biden porque es un pacifista y un amante de los inmigrantes mexicanos?
Que amante ni que nada, cuando era vicepresidente con Obama sacó a miles de inmigrantes mexicanos de su País, al grado que Trump sólo ha sido un hablador, pero Biden mandó a la guerra de Afganistán a miles de nuestros paisanos más que Trump. Y en cuanto al pacifismo de Biden están equivocados, porque él trabaja para la Asociación del Rifle y calladamente, es el que le buscó pleito a Corea del Norte en lo de sus misiles intercontinentales y en lugar de sentarse a dialogar, lo amenazó con desaparecerlo del mapa, aunque en 2001, siendo senador, estuvo en contra de la invasión a Irak.
-¿Entonces tanto Trump como Biden son amantes de la guerra?, preguntó Joaquín.
No sólo ellos, sino que a México también lo tienen embarrado en sus porquerías armamentistas, ya que la gran mayoría de las industrias mexicanas que están en la frontera norte, fabrican piezas para el material bélico, como los cañones  de los fusiles gringos, mientras otra hace las cubiertas de aluminio para los misiles y muchas de ellas se encargan de hacer piezas para las computadoras más sofisticadas. Pero jamás les mandan a hacer armas completas, sino puras piezas por separado. O sea que tanto Trump como Biden son parte del engranaje bélico de EEUU a favor de los multimillonarios gringos, aseguró Porfirio.

Por Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com