La hepatitis se define como una inflamación del hígado. Los agentes infecciosos más frecuentes son los virus responsables por las hepatitis A, B, C, D y E. 

En los casos registrados recientemente de hepatitis aguda, pruebas de laboratorio excluyen que la enfermedad sea provocada por agentes de hepatitis virales conocidos. Los estudios apuntan a que el responsable podría ser un adenovirus, que es un virus común que puede causar síntomas respiratorios, vómito y diarrea.

¿Cómo prevenir?

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda mantener medidas básicas de higiene, como el lavado de manos; cubrirse al toser o estornudar y usar gel antibacterial, las cuales sirven pata evitar la transmisión del adenovirus.

¿Cómo detectar la enfermedad?

Los síntomas iniciales de la hepatitis: náuseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre, fatiga o dolor de articulaciones, también se presentan con otras enfermedades, por lo que suelen confundirse. Los signos posteriores, incluyen orina oscura y heces de color claro, así como ictericia, es decir, cuando la piel y el blanco de los ojos se vuelven color amarillo.

Estos últimos síntomas, sobre todo si van acompañados de problemas virales, son la señal de alerta para que los padres lleven a sus hijos al doctor.

El tratamiento busca aliviar los síntomas y manejar y estabilizar al paciente si el caso que se presenta es grave. 

¿Qué se recomienda a los padres?

En su página de internet, la OPS señala que lo principal es estar atento a los síntomas que presenten los menores, como diarrea o vómito, y principalmente si hay señales de ictericia, que es la coloración amarilla de los ojos y la piel.

En ese caso se debe buscar prontamente atención médica. 

Según la OPS, aún hay pocos datos para definir si hay un brote o epidemia en la región y, por ahora, el riesgo mundial se considera bajo. 

¿Cómo surgieron estos casos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue informada por primera vez el 5 de abril de 10 casos en Escocia detectados en niños menores de 10 años, sin dolencias previas.
 
Hasta el martes pasado, sumaban 348 casos probables de hepatitis de origen desconocido en 20 países, con 70 casos adicionales en otros 13 países pendientes de clasificación.

Hasta ahora, sólo seis países han informado de más de cinco casos, y Reino Unido es el más afectado, con 160.

Aún no está claro qué ocasiona la enfermedad. En la mitad de los niños afectados se detectó adenovirus, aunque en general estos están relacionados con resfriados. Dado que en algunas muestras han aparecido adenovirus como el F41, se investiga si esta podría ser la causa.

El F41 es un serotipo muy concreto de adenovirus entéricos y que normalmente causan síntomas intestinales, pero hasta ahora no se había visto que pudiera originar en niños sanos daños de este tipo tan frecuentes. 

Tampoco se puede descartar que la causa de esta hepatitis sea un virus no descrito o sobre el que no se haya establecido esta sintomatología.

La edad de los niños afectados oscila entre un mes y 16 años, y en ninguno de los casos se han detectado los virus habitualmente asociados a estas dolencias (los de las hepatitis A, B, C, D y E).

Registran primeras muertes por hepatitis infantil en EU y Indonesia 

La razón por la que esta enfermedad ha causado preocupación, además de su origen desconocido, es que la décima parte de los niños afectados han sufrido insuficiencia hepática y requerido de un trasplante. Al menos ocho menores han perdido la vida: cinco en Estados Unidos y tres en Indonesia.

“La hepatitis no es común en los niños, especialmente la hepatitis que no está relacionada con uno de los virus de la hepatitis. Por eso se han señalado estos casos como de origen inexplicable hasta ahora. No hay muchos casos, pero son lo suficientemente significativos como para justificar una investigación más profunda”, advirtió a CNN la doctora Leana Wen, médica de urgencias y profesora de política y gestión sanitaria en la Escuela de Salud Pública del Instituto Milken de la Universidad George Washington.

Wen indicó que además, como la causa de esta hepatitis infantil aguda aún no está clara, “no podemos decir qué medidas ayudarán a prevenirlos. Si, efectivamente, hay una relación con el adenovirus, entonces serían útiles las mismas estrategias que hemos estado utilizando a lo largo de la pandemia de coronavirus, como lavarse bien las manos con agua y jabón e instar a la gente a quedarse en casa cuando esté enferma”. 

Ante las versiones de que la hepatitis infantil aguda esté relacionada con la vacuna del Covid-19, o pueda ser una secuela de esta enfermedad, Wen lo ve “poco probable”; la mayoría de los niños, por su edad, no habían recibido la vacuna. Y no todos han enfermado de Covid-19. 

 


 

CDI - mayo 2022

 

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