A más de una semana de la muerte del enfermero Alex Pretti, abatido por agentes federales durante un operativo en Minneapolis, el caso continúa generando reacciones, protestas y presión política, mientras avanzan las investigaciones internas y crece el debate nacional sobre el uso de la fuerza por parte de autoridades migratorias.
En los últimos días, autoridades federales confirmaron que los agentes involucrados permanecen en licencia administrativa, en tanto se revisan grabaciones de cámaras corporales, videos ciudadanos y protocolos de actuación. Aunque esta medida forma parte de los procedimientos estándar, organizaciones civiles y familiares han exigido que la investigación sea independiente y transparente, ante la desconfianza histórica hacia este tipo de procesos.
La atención pública se reavivó tras la difusión de nuevos videos que muestran a Pretti en una confrontación previa con agentes federales, ocurrida días antes del tiroteo fatal. Estas imágenes han sido utilizadas tanto para cuestionar el actuar de las autoridades como para alimentar narrativas oficiales que buscan justificar la percepción de riesgo durante el operativo, lo que ha polarizado aún más la discusión.
Paralelamente, las protestas en Minneapolis no han cesado. Colectivos comunitarios, personal de salud y activistas han salido nuevamente a las calles para denunciar lo que consideran un uso excesivo de la fuerza y una criminalización de la protesta civil. Las movilizaciones han sido mayormente pacíficas, aunque con una fuerte carga simbólica, especialmente por el perfil de la víctima: un trabajador de la salud sin antecedentes penales.
El caso también ha escalado al plano político nacional. Legisladores y figuras públicas han solicitado informes detallados al Departamento de Seguridad Nacional, mientras que el tema se ha integrado al debate más amplio sobre políticas migratorias, operativos federales en ciudades santuario y supervisión de agencias armadas. Incluso sectores tradicionalmente alineados con posturas de mano dura han pedido cautela y revisión de los hechos.
Para muchos analistas, la muerte de Alex Pretti se ha convertido en un símbolo de las tensiones actuales en Estados Unidos, donde convergen seguridad, migración, derechos civiles y desconfianza institucional. A la espera de los resultados oficiales de la investigación, el caso sigue abierto no solo en términos legales, sino en la conversación pública que cuestiona hasta dónde puede y debe llegar el uso de la fuerza del Estado.
