Un nuevo comercial de Pepsi volvió a sacudir las redes sociales al reinterpretar, en clave de sátira, uno de los episodios virales más comentados del año: el incómodo momento captado por una kiss cam durante un concierto de Coldplay, que terminó por exhibir a un alto ejecutivo empresarial en una situación comprometida.
La marca no solo retomó el lenguaje visual del escándalo digital, sino que además lanzó un dardo directo a su histórico rival, Coca-Cola, al apropiarse de uno de sus símbolos más reconocibles: los osos polares. El resultado es un spot que muchos consideran una de las jugadas publicitarias más provocadoras del año.
Un anuncio cargado de referencias
El comercial, animado y de corta duración, presenta a unos osos polares —claramente inspirados en los personajes navideños de Coca-Cola— disfrutando de un concierto. En medio del ambiente festivo, la escena da un giro incómodo cuando los personajes son “descubiertos” eligiendo Pepsi, lo que funciona como una metáfora de traición y sorpresa.
La narrativa replica el tono de incomodidad y exposición pública que caracterizó al video viral original, utilizando humor y referencias indirectas que los usuarios reconocieron de inmediato.
Challenge over, winner decided: The choice is PEPSI pic.twitter.com/RrcOKUTjoc
— Pepsi (@pepsi) January 29, 2026
Del escándalo al marketing
El clip que inspiró el anuncio pasó rápidamente de ser una curiosidad en redes a un fenómeno global. En cuestión de días:
- Se volvió tendencia internacional.
- Generó miles de memes y debates.
- Fue retomado por medios de todo el mundo.
- Provocó investigaciones internas en la empresa involucrada.
- Y culminó con la salida del directivo señalado.
Pepsi aprovechó ese contexto para demostrar cómo los virales no solo moldean la conversación pública, sino que también pueden convertirse en materia prima para campañas audaces, donde la frontera entre cultura digital, escándalo y publicidad es cada vez más delgada.
