Hablar de cero corrupción en México durante muchos años sonaba a cuento chino. Era como cuando el vecino promete que ahora sí va a bajar la panza, pero nunca suelta las garnachas (¡ah que sabrosas son!). Lo cierto es que la corrupción estaba metida hasta la médula en la vida pública: desde los grandes contratos hasta el trámite más sencillo. Pero algo cambió en la política nacional. Desde hace unos años, la honestidad dejó de ser un adorno en los discursos para convertirse en regla de gobierno. Hoy ya no se vale el típico ‘así se ha hecho siempre’ ni la vieja práctica de pedir moches a cambio de favores. La ciudadanía se cansó y los gobiernos lo entendieron o eso espera ¿no? El combate a la corrupción no es un capricho moralista, sino una condición básica para que los recursos alcancen y rindan frutos. Porque cada peso mal usado es un peso que le falta a la gente en servicios, infraestructura o apoyos. Y la única manera de asegurar que el dinero llegue donde debe llegar es teniendo instituciones claras, transparentes y, sobre todo, funcionarios que entiendan que el servicio público es para servir, no para servirse. Claro, no es una tarea sencilla. Erradicar vicios que se arrastraron por décadas toma tiempo, pero la clave está en el ejemplo que se da desde arriba. Si la cabeza marca el rumbo, las demás piezas empiezan a alinearse. Y cuando la gente ve que no hay impunidad, entonces la cultura de la transa comienza a desmoronarse. Este cambio de mentalidad ya permeó en algunas partes del País. Por ejemplo, en Morelos también se está dando ese paso. La Gobernadora Margarita González Saravia ha sido clara: no hay lugar para la corrupción en su administración. Con firmeza, ha dejado en firme que los recursos son del pueblo y para el pueblo. Ese es el camino para reconstruir la confianza y para demostrar que se puede gobernar con honestidad. No está de más decir que esto es a título personal. Fuera de contexto: Últimamente circulan videos que, bajo la bandera de ‘denuncia’, buscan manchar a figuras políticas con acusaciones graves. La mayoría de las veces son más herramientas de golpeteo político que pruebas reales y aunque no se puede negar que haya personajes metidos en cosas turbias, hay que tomar con reserva ese tipo de materiales. Porque a fin de cuentas, más que aclarar, suelen enrarecer el ambiente público y confundir a la gente. 6x6: El pasado viernes, la Arena México agotó sus entradas para el aniversario del CMLL, un evento sólido que cerró un gran año para la ‘Seria y Estable’. Lo bueno: En el evento estelar, Esfinge ganó la máscara del veterano Valiente. Fue una lucha intensa que sorprendió a muchos, pues se esperaba que fueran Averno y Último Guerrero quienes apostaran sus cabelleras. Lo horrible: El empate en la lucha de cabelleras entre Rey Bucanero y Felino, que dejó a ambos rapados. Una falta de respeto al legado de dos grandes, en un encuentro que jamás debió celebrarse. Lo muy bueno: El brutal encuentro en el que Místico venció a MJF, en una de las mejores luchas de su carrera. Tuvo de todo: drama, marrullerías, destreza técnica y la sangre volvió a la México-Catedral. El oriundo de Tepito confirma que no es más el Príncipe, sino el Rey de Plata y Oro. Yo siempre creí en él. ¡Saludos! Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

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