A partir del 15 de julio del presente, entraron en vigor modificaciones al Código Disciplinario del máximo organismo que rige nuestro querido deporte en todo el orbe, en donde se puede leer claramente que en los estadios no se permitirá ningún tipo de expresión: racista, discriminatoria u ofensiva, por lo que el hecho de utilizar palabras despectivas o vejatorias será susceptible de una severa sanción por parte de la FIFA.

Desde hace años el futbol mexicano viene recibiendo diversas advertencias y cuantiosas multas por el famoso grito de: “Puuutt…” que profiere “el respetable” al guardameta adversario cada vez que realiza un saque de meta, situación que ya preocupó a las autoridades (in) competentes del balompié nacional.

Se ha gastado mucha tinta y demasiada saliva con la bizantina discusión respecto a que si el grito es homofóbico o no lo es. Yo no estoy tan seguro de que tenga una connotación discriminatoria y tampoco ofensiva, quizá se trata de molestar al rival y de crear un ambiente festivo en el partido, no lo sé.

Lo que sí sé es que a “mamá FIFA” ya le llenamos el buche de piedritas y si no se pone un “hasta aquí”, habrá represalias, ya no en lo económico; sino en lo deportivo. Digo, ya nos han aplicado 14 sanciones previas, por lo que, de no acatar dicha disposición en los partidos de la Selección, se puede llegar a que se juegue a puerta cerrada y hasta la pérdida de puntos en el último de los casos.

La prueba de fuego será el próximo 15 de octubre, cuando el Tri reciba la visita de Panamá, razón por la cual, de la jornada 11 a la 14 del Torneo de Apertura, se hará una campaña intensiva, confiando en la calidad humana de la afición y en “el pueblo bueno”, para que de una vez por todas y para siempre se erradique el tristemente célebre grito.

Es entonces cuando surgen las preguntas: si estarán prohibidas las palabras: ofensivas, vejatorias o despectivas ¿Qué va a ocurrir cuando el público le grite al árbitro (en un coro multitudinario y celestial) “ratero, ratero”?

O lo que es peor, cuando los cultos asistentes que abarrotan el estadio se refieran al juez diciendo. “Huleeeroo, huleeeerooo” ¿También van a parar el partido durante 5 minutos y a pedir por el sonido local que la gente abandone esa actitud hostil? ¿El siguiente partido se jugará a puerta cerrada hasta que el graderío aprenda a respetar a los hombres de negro? 

O ¿Tiene a fuerzas que ser homofóbica la cosa?... que conste que… son preguntas.

 

Eduardo Brizio
ebrizio@hotmail.com