Yucatán cuenta con cuatro millones de hectáreas de las que el 80 por ciento, es decir, tres millones 200 mil se consideran áreas forestales.

 

Mérida es considerada una de las ciudades más arboladas del país por metro cuadrado, pero también tiene problemas de deforestación.

“En la ciudad de Mérida hemos tenido la deforestación de alrededor de 14 a 15 hectáreas en un año”, detalló Luis Francisco, presidente de Planta por el Planeta en Yucatán.

La selva yucateca cuenta con árboles nativos, endémicos de la región como ciricote, balché, maculís, entre otros que se han perdido debido a plagas, incendios, enfermedades o ante la introducción de nuevas especies.

“Como son plagas y enfermedades que no están presentes en nuestro medio. Nuestros árboles no tienen defensas para combatirlos y empiezan los problemas de la muerte de los árboles”, señaló Antonio Pani, dirección de Protección al Ambiente.

Ante esta problemática, indígenas mayas de Yucatán iniciaron con la reforestación de la selva yucateca con árboles maderables de gran importancia para la producción de miel, medicina tradicional y construcción.

“Tenemos el Kataloch que es un árbol nectapoliníferos es maderable, es una madera semipreciosa, tiene un bonito veteado, es muy bueno para hacer muebles, es una madera muy dura”, explicó Raúl Pereza, representante de la   ONG ‘Yucatán Verde’.

El primer paso es sembrar 250 mil plantas de maderas preciosas nativas, que sirven para minimizar los efectos negativos del cambio climático y reducir la huella ecológica por destrucción.

El programa que se lleva en coordinación con autoridades ambientales servirá para incrementar los ingresos económicos y mejorar la calidad de vida de la población rural y ayudar a la reforestación urbana.



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