A 31 años del fallecimiento del obispo Sergio Méndez Arceo, feligreses y miembros de las Comunidades Eclesiales de Base recordaron su persona y su gran labor como defensor de los derechos humanos, en la Capilla de la Resurrección de la Catedral de Cuernavaca.
Antes de la celebración los presentes dijeron: “Hay que celebrarlo al estilo de Don Sergio” y uno de los corridistas más populares de Cuernavaca, Arturo Torres, ‘El Churro’, tomó su guitarra y comenzó a entonar la canción “Misa Campesina Nicaragüense” de Carlos Mejía Godoy, en pocos instantes todos entonaron la misma canción, pues esta pieza se encuentra dentro del libro “Cantemos en Comunidad”, el cuál fue publicado y elaborado por Méndez Arceo y la diócesis de Cuernavaca en los años 70 para el trabajo con las comunidades.
Sergio Méndez Arceo fue obispo de Cuernavaca durante 30 años, desde la década de los 50; falleció el 6 de febrero de 1992 en esta misma ciudad, y actualmente es recordado por su trabajo e intervención en los sectores marginados de la sociedad mexicana y de América Latina.
Durante el homenaje se leyeron varios pasajes bíblicos y los asistentes compartieron alguna vivencia o anécdota que vivieron a lado del obispo, como su forma de hacer litúrgica la Catedral de Cuernavaca; la fundación del Centro de Información y Documentación Católica (CIDOC), fundado junto con Iván Ilich; la integración de nuevas corrientes críticas dentro de la iglesia, cómo fue el marxismo y el psicoanálisis; sus denuncias en contra de la represión de los actos del 2 de octubre y su fuertes aportaciones en la Teología de la Liberación.
En el cierre se hizo hincapié en recuperar y “predicar” el pensamiento de esta figura, ya que es vista como una alternativa frente a las situaciones de gravedad que atraviesa el país y Latinoamérica.
Por Salvadro Rosas
