TIJUANA, BAJA CALIFORNIA.- Con el presidente estadounidense Donald Trump como primer blanco de ataques y luego Andrés Manuel López Obrador; el moderador León Krauze con ímpetu protagónico, y la discreta intervención del público con cuestionamientos, se celebró anoche el segundo debate de candidatos a la Presidencia de la República.
El debate se llevó a cabo en la Universidad Autónoma de Baja California en Tijuana, Baja California, antecedido y demorado solo unos minutos por un sismo registrado en Guerrero.
Respecto de la relación México-Estados Unidos, hubo dos posturas: una, el trato duro contra el presidente Trump, y la otra, de negociación, sin que se plantearan puntos concretos de como deberá ser la política exteror de México.
López Obrador, en defensa propia, no cumplió con la promesa de “paz y amor”, y pasó de la refutación al empleo de adjetivos como el de “Ricky Riquin Canallín” a Ricardo Anaya, en tanto este mismo describió a AMLO como “farsante” supuestamente por falsear datos de cuando fue Jefe de Gobierno del DF.
Jaime Rodríguez “El Bronco” reeditó el objetivo de “mochar” la mano a los rateros, en esta ocasión a los agentes aduanales que agreden a los migrantes, y relajado se dijo divertido del pleito entre Anaya, AMLO y José Antonio Meade.
El momento chusco se dio cuando “El Bronco” le pidió a AMLO diera abrazos a sus contrincantes, lo cual intentó éste con la aclaración de que iba a cuidar su cartera, mismo que generó risas entre los asistentes.
Fueron apenas media docena de preguntas del público, cuyas respuestas podrían ejemplificarse en el caso de Teresa Rodríguez, de 72 años, quien cuestionó respecto de cómo atenderán el abuso de que son objeto de policías y ladrones en la frontera.
Salvo el caso del “Bronco” que insistió lo de mochar la mano a los abusivos, los restantes Anaya, Meade y AMLO respondieron más con generalidades que acciones concretas; similar suerte corrieron otros participantes del público que preguntaron.
La mención reiterativa de “La Mafia del Poder” ocupó parte de las intervenciones de AMLO, mientras Anaya atacó echando mano de alguna lámina, recurso que si bien efectista, queda revisar si es cierto, como lo retó el mismo López Obrador.
Anaya privilegió en cambio los datos duros, las cifras, desprovistos muchos de ellos de contexto de comprobación; Meade apeló a su experiencia en el servicio público, pero fue severamente golpeado por la evidencia en la práctica; “El Bronco” acaso intentó defender una validez desdibujada de la figura de “independiente”.
En la recta final, los cuatro candidatos respondieron que respetarían el resultado de la elección del 1 de julio, cual sea el resultado, sea quien sea el ganador.

Segundo round. Ya retirada Margarita Zavala de la contienda, “El Bronco”, Anaya, Meade y AMLO, confrontaron no solo proyectos de gobierno en materia de relación exterior,  sino también adjetivos agresivos y desmentidos.

 

Por: DDM STAFF
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