La huesuda anda paseándose por estos lugares y le dejó un recuerdo a algunos personajes de la polaca...
Cuauhtémoc Blanco
Gobernador de Morelos
La muerte llegó al Gobierno
y le dijo a Blanco Bravo
‘te irás conmigo al infierno
si no me das un centavo’.
“A mi no me asustas”,
encaró el de Tepito,
soy de barrio bravo
como Ulises mi carnalito.
Eres un alma en pena
le aclaró la calaca
y aunque seas de Morena
te llevaré a mi cloaca.
Víctor Mercado
Secretario de Movilidad y Transporte
Andaba la calavera paseando
cuando vio a Víctor Mercado,
pensó en su siguiente cliente
y dijo, él es el indicado.
Pero “El Güero” era más abusado
y le dijo a la calaca:
“¡Alto ahí mi flaca!
Tú no circulas en el Estado”.
La muerte no supo qué hacer,
la vuelta no saldría barata
ya que iba a tener que pagar
a algún taxista pirata.
“Ahí nos vemos la próxima vez”,
se fue la huesuda diciendo.
“Aquí espero”, le dijo Víctor,
“pero pagas tu refrendo”.
Antonio Villalobos
Ex alcalde de Cuernavaca
Creyó a los del Sapac bobos
y la muerte le jugó mal
ahora llora Lobito Villalobos
tras las rejas del penal
Hizo un montaje en la pista
y un hechizo con agua y sal
pero esta fue más lista
y lo detuvo en el hospital
Se acabaron las motos y los lujos
queda sólo el sufrimiento
y ahora ni con brujos
regresará al Ayuntamiento.
Graco Ramírez
Ex gobernador de Morelos
Estaba Graco Ramírez
sentado en su mansión,
cuando le dijo la flaca
“¡Tú no tienes solución!”
“Apenas pasé por tu casa
y ya me faltaba dinero.
O me devuelves la lana
o te llevo a ti primero”.
El ex gober se quedó tieso,
ese billete lo había dado
buscando un nuevo hueso,
pero su hora ya había llegado.
“Hasta aquí llegaste Graco”,
le dijo la calavera tajante.
“No vas a hacer otro bisne.
Tú no eres buen gobernante,
ve a contarle a otro ese chisme”.
Juanita Ocampo
Alcaldesa de Temixco
Doña Calaca llegó a Temixco en plena madrugada
pues hace tiempo que sus clientes al inframundo ya no llegaban,
pasó por Tetlama y de regreso por el Ojo de Agua
pero sin suerte doña Calaca no consiguió ni un alma.
“No te canses, mi querida flaca que de aquí ya corrimos a toda tu banda”
le gritaron en tono de burla desde la Avenida Emiliano Zapata.
La Calaca sin saber quién era se acercó y vio a una mujer longeva,
era Juanita Ocampo con micrófono en mano y con toda su bandera
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