POCO A POCO va quedando de lado la añeja costumbre de jugar bromas de todo tamaño al familiar, amigo o compañero, en ocasión del Día de los Santos Inocentes, el de “inocente palomita, que te dejaste engañar...”.
Otra forma de engaño para un sinfín de inocentes ha sido antes con el simple chisme entre la gente de a pie y “borregazos” entre políticos y comunicadores. El objetivo no es tan sano y recae entre los cándidos.
Una variante más del engaño a los inocentes, ahí sí con fines de burla y/o de abuso, vienen a ser los “memes”, con mucho multiplicados porque incluso se comparten entre desconocidos, con mucho éxito.
VALE, PUES, a propósito del Día de los Inocentes, asomarse a la esencia del “meme” y algunos alcances que ha tenido en tiempos que su soporte digital le auguran una muy larga, fructífera y divertida vida.
Dicen, los que dicen que saben, que “la memética es la disciplina sociobiológica que extrapola el concepto de evolución de la teoría de Darwin para colocar al meme como instrumento de supervivencia”. Como que la definición está muy prolongada, para lo que en el plano práctico es una modalidad de ver, interpretar y emitir juicios sobre tal o cual realidad ajena, aunque también hasta para reírse de uno mismo.
HOY EL meme es la vía principal de humor, porque se multiplica cuasi al momento y tiene alcances incluso sobre la barrera de la lengua, aunque siempre cuadra mejor entre grupos culturales con afinidad.
Es decir, cargado del llamado “chiste local”, el “meme” goza de mejor salud entre quienes abrevan de la misma cotidianeidad social, en el trabajo (Los Godínez), en el transporte (las madrizas a los asaltantes)…
También en el comercio (Lady billetes), en la escuela (educación a la distancia), en política (sobre presidentes), para toda ocasión “nos prometiste…”, en el deporte (las cruzazuleadas)…; son lo de hoy.
QUEDA SIN duda como la peor herencia de las bromas para la gente inocente las hoy llamados “fake news”, que en muchos casos provocan risa, pero en el poco avezado, distraído o ignorante es un real abuso.
Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1
