ERAN LOS últimos actos públicos de Sergio Estrada Cajigal, como gobernador de Morelos allá por 2006, cuando se proyectaba construir un relleno sanitario en el poblado de Anenecuilco, Ciudad de Ayala.

No era la primera vez que se intentaba hacer algo para empezar a revertir la contaminación de los canales de agua subterráneos, la tierra y el aire morelenses, pero algunos vecinos se levantaron en protesta.

¿Cómo se osaba pensar en un “basurero” en la cuna de Emiliano Zapata! Los quejosos exigieron a “El Yeyo” firmara que eso no pasaría, y éste no se conflictuó… eso querían a gritos. Y la contaminación siguió.

TAMBIÉN POR aquellos días se cumplía la disposición del cierre de tiraderos a cielo abierto en el caso del de Tetlama, acto que hundió más en la miseria a decenas de pepenadores y otros beneficiarios.

No se solucionó el problema, sino que se atomizó, como en el gobierno de Temixco, cuyo alcalde rentó un predio familiar, “el $ocavón”, para recibir la basura municipal, contaminando irremediablemente el lugar.

Año con año, trienio a trienio, sexenio a sexenio, surgen brillantes ideas para encontrar el destino final de casi mil toneladas de desechos que -se dice- se generan al día en todo Morelos, pero no prosperan.

EN MEDIO de la variedad de intereses millonarios que representa el manejo de la basura en Morelos, en la gestión de Graco Ramírez se procuraron cuatro Plantas de Valorización de Residuos Sólidos (PVRS).

Se presume y está en juicio un probable manejo pestilente en estas PVRS, que de cierto nunca operaron ni las cuatro ni al 100 por ciento, por lo que todavía en 2019 no mejoraba ni un poco el tema de la basura.

Entonces ¿a dónde van a parar los cientos de toneladas de basura que se generan en Morelos que no sea a los clandestinos tiraderos a cielo abierto que se presume abundan y son prácticamente incontrolables?

EL RELLENO sanitario La Perseverancia, de Cuautla, no sólo recibe la basura de algunos municipios morelenses, sino hasta una dotación no pequeña de la Ciudad de México. ¿Es seguro, suficiente, benéfico…?

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1