ALGO PASÓ en días recientes que el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro, pareció retomar el activismo de otrora que incluso rayó en la intromisión de asuntos de estado y le mereció un llamado de atención.

Calculado, concertado o en quiebre, el pronunciamiento del religioso sobre la crítica situación que vive Morelos en el ámbito de la seguridad, que de cierto no es de ahora; tiene días, semanas, meses, años ¿no?

Pero hete aquí que Castro Castro repentinamente se muestra más que preocupado por la criminalidad y el trabajo de la institución encargada de atacarla, y de refilón también le pone un coscorrón al Congreso.

QUE SI fueran con argumentos genuinos, claros, justos…, tal vez no causaría tanta irritación la realización de manifestaciones callejeras de rechazo a tal o cual situación, pero calienta que suelen traer otro interés.

Por enésima vez, ayer varias vías de circulación vehicular de la capital fueron afectadas supuestamente por malos manejos del programa federal “Jóvenes Construyendo Futuro” en dirección a “Rabín” Salazar.

Fuera o no veraz la acusación, el blanco del embate se defendió, pero los ciudadanos afectados por los bloqueos tuvieron que sudar las calenturas ajenas. Así, pierde legitimidad la manifestación del “pueblo”.

POR CIERTO, que presuntas estudiantes de la Escuela Normal Rural “General Emiliano Zapata” de Amilcingo viajen a Cuernavaca para una manifestación callejera en una veintena de camiones no es cosa menor.

Históricamente identificada esa comunidad del oriente como expresión del adoctrinamiento de intereses de la izquierda radical, también ayer contribuyó al caos en la movilidad social de la capital. Bien coordinada.

Brota natural la incógnita de quiénes y con qué capacidad se consigue patrocinar estas movilizaciones que sin prejuzgar la validez de sus argumentos, parece que no tienen la intención de llegar a una solución.

Y DE las constantes quejas contra el Sistema de Agua Potable de Cuernavaca por parte de un liderazgo ligado al partido Morena en Morelos, ya ni hablar. De ahí que “politizar” ya signifique echar a perder.

Por: E. Zapata  /  [email protected] / Twitter: @ezapata1