CERRADO el capítulo de Alberto Capella en la Comisión de Seguridad de Morelos, se abre otro del mismo personaje en Quintana Roo, donde hoy cumple una semana al frente de la Secretaría de Seguridad estatal.

Pero Capella Ibarra no va solo, a partir del lunes lo acompaña el comandante Jesús Pérez Abarca, quien acá fuera mando policiaco en Cuernavaca, y ahora espera la orden para serlo en B. Juárez (Cancún).

No se descarta que Francisco Javier Viruete, ex segundo de Capella, se integre también al equipo, y al paso del tiempo podrá constrastarse y valorar lo hecho aquí, en condiciones no menos complejas allá mismo.

HASTA hace unos días se conocía poco de lo que en concreto podría hacer el gobierno federal para que la UAEM supere su crisis financiera, pero ayer trascendió que sí hay una probabilidad, según la universidad.

Así la opción: el gobierno federal ofrece $204 millones y el estatal debe poner una cantidad igual para una bolsa de $408 millones, de un total de $680 millones; pero, el nuevo gobierno estatal dice que no tiene dinero.

Un detalle no menor, en medio de las dimensiones del problema, es que autoridades de la SEP piden a la UAEM que muestre su nómina de manera detallada. Esto suena a un alias: ayúdate, que yo te ayudaré…

A ESTAS horas, si no es que a las de ayer, debieron estar redactados los convenios entre los gobiernos estatal y municipales, para que el modelo de seguridad de Mando Único no se ejercite fuera de norma.

De no ser así, sería mediante un decreto del Poder Ejecutivo en el que se consigne el control de la seguridad en municipios por parte de la Policía estatal. Es un asunto de legalidades, que valdría no ignorar.

Lo más relevante, sin embargo, es que a partir del lunes mismo ya no tiene mucho sentido ni valor invocar el pasado como argumento del presente y futuro; toca esperar, atestiguar, pedir mejores resultados.

A FIN de dispersar malos pensamientos, se impone que los diputados opositores a la reforma de la Ley Orgánica de la Administración estatal detallen de viva voz y con claridad sus razones para sostener tal postura.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1