Los trabajos de Juan Linz han marcado los debates científicos internacionales sobre las cuestiones políticas de mayor relevancia del siglo XX. Gracias a ellos sabemos mucho más sobre los regímenes democráticos y los dictatoriales; sobre las quiebras de las democracias en el periodo de entreguerras y las transiciones democráticas de la tercera ola en muchos países, España entre ellos; sobre las consecuencias de los diseños institucionales de las democracias; sobre los conflictos políticos en los Estados multilingüísticos y multinacionales, o, en fin, sobre los dilemas históricos de muchos países desgarrados entre el tradicionalismo y la modernización. A lo largo de su dilatada trayectoria, el caso de España ha estado presente de una forma u otra.

Contamos así con estudios excelentes suyos sobre la política de la Restauración, el fracaso de la Segunda República, el franquismo, la Transición Democrática, el estado de las autonomías, los empresarios, los intelectuales, los partidos, los sistemas de partidos y las élites políticas de la nueva democracia española.

Sus trabajos más relevantes están recogidos en los siete volúmenes de sus Obras Escogidas, editadas por mí y por Thomas Jeffrey Miley y magníficamente publicadas entre 2008 y 2013 por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC). La pequeña historia de esta aventura intelectual comenzó en 2007, cuando José Álvarez Junco, Director del CEPC entre 2004 y 2008, y Javier Moreno Luzón, su subdirector de publicaciones, me propusieron coordinar una recopilación completa de los trabajos de Juan. Para entonces, el catálogo editorial del CEPC ya contaba con nombres señeros. En 1983 se habían publicado los tres volúmenes de las Obras Completas de Julián Besteiro, editadas por Emilio Lamo de Espinosa. En 1991 aparecieron los tres volúmenes de las de Manuel García Pelayo, y en 1997 los cinco de Francisco Tomás y Valiente, ambos catedráticos y ambos presidentes del Tribunal Constitucional. También en 1997 se publicaron los cuatro volúmenes de Luis Díez del Corral, catedrático de Historia de las Ideas Políticas, y diez años después lo hicieron los siete volúmenes de las Obras Completas de Manuel Azaña en una magnífica edición definitiva a cargo de Santos Juliá.

Naturalmente, la inclusión de Juan en una lista tan prestigiosa me pareció una excelente idea. Así que acepté la invitación con el entusiasmo de quien estaba esperando desde hacía tiempo que ocurriera, pero con la ingenuidad de quien creía que la misión de editor consistiría simplemente en ordenar los textos de Juan, uno detrás del otro. En seguida Moreno Luzón, Jeff Miley y yo mismo nos dimos cuenta de que la tarea iba a ser algo más difícil, y que iba a requerir más tiempo del previsto. Para empezar, por la extraordinaria cantidad de publicaciones de Juan. En su currículum constan más de 320 trabajos entre libros y artículos aparecidos durante los últimos 60 años, fundamentalmente en inglés y muchos en castellano o alemán, pero también en portugués, francés, italiano, noruego, sueco, húngaro, polaco, ruso, turco, japonés, coreano o farsi. En colaboración con el propio Juan, decidimos abandonar la imposible idea original de unas obras realmente completas para centrarnos, en cambio, en los criterios que justificaran la selección de sus trabajos más relevantes. También decidimos abandonar su clasificación por orden cronológico, ya que la relación de publicaciones seleccionadas hubiera resultado confusa por los saltos o retornos que los académicos nos vemos obligados a realizar por cuestiones de oportunidad. Finalmente, estimamos que la mejor fórmula consistiría en agrupar sus trabajos en una serie de grandes bloques temáticos que reflejaran las principales preocupaciones de Juan, entre los que tuvimos buen cuidado de añadir los que podían interesar especialmente a los lectores españoles. Acordamos así que sus Obras Escogidas comprendieran solo 87 trabajos, agrupados en siete volúmenes, que suman unas 5.500 páginas. Muchos de ellos han recogido traducciones de textos que son ya referencias obligadas en la ciencia política o en la sociología, o trabajos de tanta calidad como de difícil localización, o piezas únicas por su capacidad analítica, su rigor teórico o su ambición empírica. Pero creemos que todos ellos resultan imprescindibles para la comprensión de los principales fenómenos políticos de las últimas décadas.

Desde el punto de vista editorial, ha sido un duro trabajo, pero hemos tenido la enorme recompensa de haber colaborado estrechamente con Juan a lo largo de estos años y, cómo no, con su mujer, Rocío de Terán, también su mejor colaboradora. Ambos se implicaron al máximo en las discusiones para seleccionar los textos, localizaron entre las innumerables carpetas acumuladas en el sótano de su casa en Hamden (Connecticut), manuscritos que dábamos por perdidos; revisaron juntos, línea por línea, todas y cada una de las muchas traducciones que les hemos ido mandando y casi volvieron a escribir algunos trabajos que habían sido objeto de una desafortunada traducción. Iniciaremos el conocimiento de sus obras por su importancia para la democracia del mundo. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin