Aunque nos encontremos en el año 2019 y pensemos que hemos hecho algún tipo de progreso como sociedad, lo cierto es que no es tan así. La homofobia sigue existiendo y es muy real, tanto que en algunos países aún se condena a quienes mantienen relaciones con personas de su mismo sexo o son brutalmente golpeadas por el sólo hecho de caminar de la mano de su pareja en público.

En un mundo ideal, eso no detendría a la gente de vivir su amor como quieran, pero lamentablemente no es así de fácil. En donde hay que poner nuestras cartas y esperanza es en los niños, las generaciones que ahora están aprendiendo y comenzando a vivir en un mundo distinto, más tolerante.

Así, cuando Bea Webster y Emma Webster-Mockett decidieron unir sus vidas para siempre el año 2017 el día de San Valentín, no sólo vivieron uno de los días más especiales de sus vidas por el hecho de demostrarle a todos su amor.

Algo aún más especial ocurrió aquel día, cuando, mientras decían sus votos en el Jardín Botánico de Glasgow y tomaban las respectivas fotos, un niño se acerca con su rostro lleno de asombro: veía a dos princesas.

“Mamá mira a esas princesas”, le dijo el niño a su mamá cuando pasaron caminando al lado de la pareja recién casada.

“Niño: ¡MIRA ESAS PRINCESAS!

Su mamá: Piensa que las dos se ven como princesas.

Niño: ¿Una de ustedes se casó?

Emma: ¡Nos casamos una con la otra!

Niño: ¿Dos princesas entonces?