Un gesto gamer que trascendió generaciones
En redes y estadios de Europa y América se volvió habitual ver a futbolistas replicar el “joystick invisible” de Diogo Jota: ese gesto en que se sienta en el césped y simula manejar un control de videojuego. Lo hizo famoso en la cancha y, tras su fallecimiento, se convirtió en un homenaje recurrente.
De gamer apasionado a símbolo viral
Desde niño Jota se inclinó hacia los videojuegos. Recibió su primera PlayStation siendo pequeño, lo que derivó en una pasión compartida entre balones físicos y digitales. Durante la pandemia, no solo jugaba por diversión: fue campeón invicto de la ePremier League Invitational al derrotar a Trent Alexander-Arnold con gol de oro, logró 30 victorias en FUT Champions y llegó a liderar el ranking global de FIFA 21.
Una reacción espontánea que se hizo emblema
En un partido con el Southampton, Jota abandonó un torneo online para jugar el encuentro con el Liverpool en el mismo día. Luego del gol, se sentó en el césped y simulo jugar con un mando imaginario. El gesto fue emocional y espontáneo, encarnando su dualidad como jugador profesional y gamer.
Desde entonces, aquel símbolo lo acompañó en múltiples celebraciones, convirtiéndose en su sello personal y en un ícono compartido por jugadores que también vivían este pasatiempo.
El homenaje compartido en los campos
Tras su muerte, futbolistas como Ousmane Dembélé (PSG), Raúl Jiménez, Diogo Gonçalves, Hany Mukhtar y otros, replicaron el gesto en homenaje a Jota, incluso en partidos entre clubes distintos, mostrando la unión generada por el gesto.
Más allá del fútbol: legado en los e‑sports
Jota también incursionó en los e‑sports fundando un equipo profesional, Luna Galaxy (antes DiogoJota Esports), que participó en torneos globales como la Esports World Cup Arabia Saudita. Allí compartió charlas y experiencias, destacando la importancia del crecimiento de los deportes electrónicos
