Cuernavaca, Morelos.- Las mejores cosas se hacen en familia y ello lo prueba el proyecto que nació por parte de Claudia Aguirre, docente de preescolar.

Tras haberse jubilado, quiso ocupar su mente y cuerpo en algo nuevo, por lo cual se integró a un curso de jabones artesanales.

“Nunca imaginé que cambiaría mi vida, forma de pensar y de ver mi piel y la naturaleza”, platicó a Diario de Morelos.

Fue tanta la pasión por dicha labor, que comenzó a obsequiar jabones a amigos y familiares hasta que un día decidió venderlos.

Con apoyo de dos de sus hermanas, iniciaron el negocio para ayudar a más personas a cuidar su piel y cuerpo, mediante estos jabones artesanales.

Ahora, las tres hermanas tienen un pequeño negocio de jabones artesanales, el cual poco a poco va creciendo, gracias al excelente producto.

“De jóvenes, siempre soñamos con cambiar el mundo y, aunque ya no soy tan joven, sueño con poder crear una comunidad consciente acerca del poder de lo natural y hecho a mano con mucho amor.

“Sería una comunidad que se ame a sí misma y a la naturaleza”, finalizó Claudia Aguirre, productora de jabones artesanales.

Carmen Gil
local@diariodemorelos.com

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