Hace muchos años vivía en el lejano Japón una pareja de ancianos que no había tenido hijos. El hombre era leñador y su esposa le ayudaba en la tarea diaria recogiendo troncos y maderas.

Un día salieron los dos al campo y mientras el hombre trabajaba, ella se acercó al río a lavar la ropa ¡Menuda sorpresa se llevó la buena mujer! Flotando sobre las aguas vio un enorme melocotón.

Llamó a su marido y entre los dos, consiguieron llevarlo hasta la orilla.
Si encontrar un melocotón gigante fue algo muy extraño, más raro fue lo que vieron dentro…

Al abrirlo, de su interior salió un pequeño niño de tez blanca que sonriente les miraba con sus grandes ojos negros como el azabache. Los ancianos se pusieron muy contentos y se lo llevaron a casa. Le llamaron Momotaro, pues, en japonés, Momo significa melocotón.

Momotaro creció muy sano y fuerte, más que el resto de los niños del pueblo. Con el tiempo se convirtió en un joven bondadoso al que todo el mundo quería y respetaba.

 ¿En dónde vivía la pareja de ancianos?

¿Qué nombre les pondrías a los papás de Momotaro?

¿Por qué le pusieron de nombre Momotaro?