La felicidad no es un estado permanente, son  momentos que se viven todos los días y hay que cultivarlos, poco a poco esos instantes se vuelven más una parte de la manera de ser de los individuos, explicó la escritora y doctora en psicología, Margarita Tarragona.

La especialista en la ciencia de la felicidad, con mucho orgullo indicó que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) es de los primeros organismos a nivel mundial que miden la felicidad, y para ello emplea como herramienta el Biare, un cuestionario que mide el nivel de felicidad y satisfacción con la vida.

“En una escala del cero al 10, tanto en felicidad como en satisfacción con la vida, los mexicanos califican con un ocho su estado emocional, lo cual es muy alto. Y en escalas mundiales México ocupa el lugar número 14, lo que también es una posición alta, si pensamos en el nivel de ingreso y desarrollo económico del país”, indicó, en entrevista telefónica con Notimex.

La autora del libro “Tu mejor tú” de Alianza Editorial, además refirió que los países latinoamericanos tienden a tener muy buenos niveles de felicidad, y parecer ser que la clave está en el calor humano que los caracteriza, así como la unión familiar, las relaciones con los amigos y los lazos interpersonales que son muy importantes.

Informó que el 28 de junio de 2012, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la resolución 66/28, publicada el 12 de julio, proclamó el 20 de marzo como Día Internacional de la Felicidad.

“La idea de celebrar este día es contribuir a generar conciencia sobre la importancia de la felicidad en la vida de las personas y de las naciones. Incluso, la ONU enmarca la felicidad dentro de las metas de desarrollo sustentable de la organización, que incluyen acabar con la pobreza, mejorar la igualdad y cuidar el medio ambiente”, detalló.

La resolución invita a todos los estados miembros, a los organizaciones nacionales, regionales e internacionales, a la sociedad civil y a las personas a celebrar dicho día, y promover actividades concretas, especialmente en el ámbito de la educación.

Margarita Tarragona especializada en los procesos de transformación personal y relacional, refirió que si bien no hay una fórmula para ser feliz, sí hay “ciertos ingredientes” que son importantes para lograrlo, tanto a nivel de los países como de manera individual.

La doctora en Psicología por la Universidad de Chicago abundó que diversos estudios respecto a la ciencia de la felicidad demuestran que países escandinavos de manera consistente ocupan los primeros lugares, tales como Noruega, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Canadá y Australia.

¿Qué tienen en común estos países? La doctora enunció que en general un alto nivel de desarrollo económico, buena distribución del ingreso y no hay altas diferencias entre las personas que tienen más con las que tienen menos.

"son países donde la democracia funciona bien, y las personas tienen confianza hacia sus vecinos y también en las autoridades", por citar algunos factores.

A nivel individual existen otros elementos que influyen para que las personas sean felices; por ejemplo, tener buena relación con sus semejantes, saber usar sus habilidades para sortear los retos que se le presenten, tener metas, alcanzar logros y reconocer que su vida vale la pena.

“Podríamos resumir que lo más importante en el individuo para lograr la felicidad es cumplir con tres elementos: tender a sentir más emociones positivas que negativas, la satisfacción con la vida, y sentir que la vida vale la pena o tener propósitos para alcanzar cada día”, resumió.

Margarita Tarragona recomendó, para aquellos que deseen emprender la tarea de sentirse felices todos los días, llevar a la práctica diario para que se genere un hábito, cultivar la gratitud y cada noche escribir tres cosas por las que se siente agradecido, hacer algo por los demás como los voluntarios.

Así como invitarle el café a quien viene atrás de ti en la fila, o ayudar a las personas cargando sus bolsas del supermercado, hacer ejercicio porque genera un gran impacto en el estado emocional, algún tipo de meditación, y no dejar de lado cuidar el tipo de alimentación.

Algunos estudios revelan que aquellas personas que llevan a cabo la llamada dieta mediterránea, a base de ensaladas, nueces y semillas, son más felices en comparación con quienes consumen azúcar, alimentos procesados y comida chatarra.