Al enviar su mensaje de Año Nuevo a la comunidad católica, el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, reconoció que el año que concluyó fue complicado y dejó al descubierto la necesidad de una conversión profunda en todos los ámbitos de la sociedad, desde lo personal hasta lo colectivo.
El prelado subrayó que es momento de revalorar lo verdaderamente importante de la vida y poner cada cosa en su lugar, al tiempo que hizo un llamado directo a quienes se dedican a la delincuencia y al crimen organizado. Señaló que el dinero fácil, además de no tener un valor real, “quema los bolsillos, el corazón y la conciencia”, pues está manchado por el dolor y la sangre de muchas personas. Afirmó que tarde o temprano quienes causan ese daño enfrentan las consecuencias de sus actos, por lo que los exhortó a realizar un examen de conciencia y arrepentirse.
Castro Castro también convocó a las familias morelenses a asumir su responsabilidad cotidiana: padres y madres comprometidos, hijos responsables, estudiantes dedicados y ciudadanos que amen más a su país y aporten, desde su realidad, para construir un México mejor. Aseguró que como pastor ora permanentemente por la diócesis, por las familias, los enfermos, los niños y por todos aquellos que necesitan fortaleza espiritual.
Este mensaje se vio reforzado con la homilía que, a nombre del obispo, pronunció el presbítero Maurino Díaz durante la celebración eucarística de mediodía en la Catedral de Cuernavaca, donde destacó a la Virgen María como Madre de Dios y modelo de fe, esperanza y caridad. En el inicio del año civil, llamó a vivir los 365 días como una oportunidad para caminar con la bendición de Dios, alimentar la esperanza, rechazar la violencia y convertirse en instrumentos de paz, convencidos de que, aun en las dificultades, el Señor acompaña y sostiene a su pueblo.
