La Asociación de Industriales y Empresarios de Morelos (ADIEM) levantó la voz en un llamado urgente a las autoridades, en particular a Caminos y Puentes Federales (Capufe), sobre los graves problemas de tráfico y seguridad en la autopista México-Cuernavaca, específicamente en la curva de La Pera. Estas quejas, que han sido constantes, han quedado sin respuestas, dejando a muchos usuarios inconformes ante la lentitud de la obra.

Rafael Ochoa Aguilar, presidente de ADIEM, expresó su inconformidad ante la lentitud en las obras, que no solo causan embotellamientos, sino que también generan pérdidas económicas significativas para los transportistas y empresarios.

Ochoa Aguilar señaló que, aunque Capufe ha intentado desvincularse de la responsabilidad, la realidad es que los usuarios requieren respuestas claras y soluciones efectivas.

La falta de acción es aún más alarmante dado que las vacaciones de fin de año se acercan y, tradicionalmente, la afluencia de turistas incrementa el tráfico. ADIEM esperaba que se atendieran sus preocupaciones antes de esta temporada; sin embargo, la respuesta de Capufe, que deslizó la responsabilidad hacia el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), dejó mucho que desear.

“Es un juego de pases entre Banobras y Capufe, mientras los problemas persisten. No hay una autoridad clara que asuma la responsabilidad”, manifestó Ochoa, resaltando molestia ante la falta de comunicación y coordinación en el manejo de la situación.

VEN AUSENCIA DE AUTORIDAD

Recientemente, Capufe anunció trabajos de mantenimiento en la autopista durante horas nocturnas, pero esto no ha sido suficiente. En algunos días, los cierres de ciertos tramos se extendieron más allá de lo previsto, provocando aún más caos durante las horas pico. La ausencia de un plan claro de vialidad y la escasa presencia de personal en los sitios de trabajo han llevado a Ochoa a cuestionar la efectividad de estas acciones.

Además, la situación ha llevado a ADIEM a solicitar medidas adicionales, como descuentos en las casetas de peaje o la intensificación de los trabajos en horarios más convenientes, propuestas que hasta ahora han sido ignoradas.

A medida que los desacuerdos crecen entre los empresarios morelenses, la esperanza de recibir una respuesta o acción concreta por parte de las autoridades se desvanece. Este tema, según el empresario, lejos de ser solo un problema vial, refleja la necesidad de una comunicación más efectiva y de una gestión más proactiva por parte de las instituciones encargadas de garantizar la seguridad y fluidez en las carreteras.

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