En política internacional no existen los halagos inocentes, y menos si vienen de Donald Trump. Por eso, la llamada que sostuvo esta semana con la Presidenta Claudia Sheinbaum —y el elogio público que le siguió— merece leerse con calma, sin fanfarrias pero tampoco con desdén. Porque cuando Trump dice que alguien es ‘inteligente’ y ‘una líder maravillosa’, no está improvisando: está mandando un mensaje. Trump es un personaje particular, por decirlo suave. Impredecible, personalista, negociador a presión y experto en convertir cualquier conversación en una partida de póker donde siempre quiere llevar ventaja. Tratar con él no debe ser sencillo. No lo fue para Canadá, no lo fue para Europa, menos para Venezuela y, por supuesto, no lo ha sido históricamente para México. Por eso, que la Presidenta mexicana salga bien librada —y además elogiada— no es un dato menor. La llamada fue descrita como cordial, productiva y respetuosa. Nada espectacular en los anuncios, pero muy significativa en las formas. En diplomacia, las formas importan y mucho. El simple hecho de que Trump haya decidido hacer público un reconocimiento habla de que, al menos por ahora, ve en Claudia Sheinbaum a una interlocutora seria, preparada y capaz de sentarse a la mesa sin bajar la mirada. Ojo: esto no significa que Trump se haya vuelto buena onda, ni que ya esté garantizada una relación tersa. Con Trump nunca hay garantías. Hoy elogia, mañana presiona; hoy canta guai-em-ci-ei, mañana amenaza con aranceles. Así es su estilo. Pero justo por eso es que importa, porque navegar esa personalidad requiere cabeza fría, claridad técnica y firmeza política. La Presidenta Claudia Sheinbaum parece haber entendido algo clave: con Trump no se trata de confrontar por reflejo ni de ceder por miedo. Se trata de hablarle claro, con datos, con argumentos y desde la posición que le da representar a un País que es socio estratégico de Estados Unidos, no su subordinado. El elogio no llega porque sí; llega porque, en esa conversación, México no se achicó. Además, el mensaje no es solo hacia afuera. También es interno. En un contexto donde algunos insistían en que Trump llamaría para regañar o imponer, la realidad fue otra: hubo reconocimiento. Y eso, en política internacional, pesa más que mil especulaciones. Ahora bien, tampoco hay que exagerar. No hubo acuerdos firmados ni anuncios espectaculares. No estamos ante un ‘nuevo capítulo histórico’. Es, más bien, una señal. Y en este terreno, las señales valen oro porque anticipan el tono de lo que viene. Lo verdaderamente relevante es que Claudia Sheinbaum empieza a construir una relación bilateral desde el respeto, en un terreno complicado y con un jugador difícil. Trump no es un presidente convencional y tratar con él exige algo más que discursos bonitos: exige carácter, paciencia y oficio. Por lo pronto, en esta llamada, luego de que se había insinuado que había que hacer algo con México, el gobierno salió bien parado. Y en tiempos donde cualquier roce con Estados Unidos puede convertirse en tormenta, eso ya es una buena noticia y quedó claro es que fue elogio, no regaño. No está de más decir que esto es a título personal. Fuera de contexto: La cercanía con la gente no puede verse empañada por un momento viciado por intereses ajenos al fondo del problema. En contextos así, la labor institucional es contener, dialogar y encauzar conflictos complejos, aunque eso implique tensiones. Gobernar no es buscar aplausos, sino asumir responsabilidades. El ruido pasa, el trabajo queda y ahí es donde se mide el oficio. 6x6: La Parka fue uno de los luchadores más queridos dentro y fuera del ring, siempre profesional y atento con todo el mundo. Además, fue la imagen de AAA durante años y, tras su fallecimiento, era inevitable que el personaje fuera retomado. El candidato natural era su hijo, quien ya luchaba como Karis La Momia Jr., primer personaje de la finada Parka. Sin embargo, AAA decidió darle la estafeta a alguien más y, visto lo visto, parece haber sido la decisión correcta. Aunque Karis tiene potencial, no ha mostrado ni el carisma ni el profesionalismo de su padre. El reciente altercado en un evento independiente, donde terminó a golpes con un compañero y se retiró sin explicación, es una muestra clara. La lucha libre, a diferencia de otros ámbitos, sí ha tenido juniors a la altura de sus leyendas. Karis tendrá que trabajar muy duro para acercarse al legado de La Parka. Mientras tanto, Andrade vive su tan esperado resurgimiento, sumando victorias y transformando su personaje, para disgusto de los fanáticos más rancios. Ahora, el ex Ingobernable es más cercano al público… bueno, en realidad solo a las fanáticas, a quienes regala selfies y deleita la pupila al más puro estilo de Latin Lover, ya solo le falta entrar al ring con un buen reggaetón. Esta versión “Casanova” (para desagrado de algunos) parece que por fin le dará los reflectores que tanto buscó en WWE. Y hablando del gigante mundial, esta semana se celebra el Royal Rumble, donde se anticipa la participación de talento de AAA. ¿Quién habría pensado hace un año que podríamos ver a Randy Orton compartiendo ring con Mr. Iguana? WWE llega al evento con un bajón evidente en historias y programación, justo al cumplirse un año de empezar a transmitir por Netflix. Este Rumble podría ser un punto de inflexión, tanto para la empresa gringa como para la caravana tres veces estelar. Finalmente parece que Leo Riaño, regresa a las narraciones desde la Arena México. Es uno de los narradores/cronistas más carismáticos y probablemente el que más valora la lucha libre dentro de los elementos de base de TUDN. Ojalá las transmisiones sean de buena calidad, por que si al CMLL le faltaba algo, era a una voz que acerque aun más a la fanaticada. ¡Saludos!

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp