En un caso que ha conmocionado a la opinión pública argentina, el anestesiólogo Javier Atencio Krause fue declarado culpable de homicidio culposo por la muerte de Valentín Mercado Toledo, un niño de cuatro años, durante una cirugía programada en el Sanatorio Juan XXIII de General Roca, Río Negro. La familia del menor denuncia que el profesional se distrajo con su teléfono celular, lo que llevó a una negligencia fatal que provocó la muerte cerebral del pequeño.
Los hechos: Una cirugía de rutina que terminó en tragedia
Valentín ingresó al sanatorio el 11 de julio de 2024 para someterse a una intervención quirúrgica por una hernia diafragmática, un procedimiento descrito como breve y de bajo riesgo. El niño entró caminando al quirófano, acompañado de sus padres, Ariana Toledo y Daniel Mercado, sin complicaciones previas. Sin embargo, durante la operación, el menor sufrió un paro cardíaco no detectado a tiempo, derivando en una encefalopatía hipóxico-isquémica por falta de oxígeno y flujo sanguíneo al cerebro.
Según los testimonios recopilados en el juicio, Atencio Krause abandonó el quirófano sin avisar ni designar un reemplazo para buscar un cargador para su celular. Además, mientras el niño estaba anestesiado, el médico prestó más atención a su teléfono que a los monitores de signos vitales. Los registros muestran que el monitor de signos vitales estuvo apagado durante al menos 20 minutos, y no se realizaron controles adecuados. Una instrumentista relató que el brazo del niño se tornó azul, alertando al anestesiólogo, quien solo entonces gritó "¡Estamos en paro!". No había desfibrilador pediátrico disponible, y las paletas eran inadecuadas para un menor.
Tras la cirugía, Valentín fue trasladado a terapia intensiva, donde presentó bradicardia, convulsiones, fiebre y diabetes insípida, síntomas claros de daño cerebral irreversible. Una semana después, el 17 de julio de 2024, una junta médica confirmó la muerte encefálica. Ariana Toledo, la madre, recordó el momento desgarrador: "Mi hijo entró caminando a la clínica y terminó con muerte cerebral". La familia organizó marchas en General Roca exigiendo justicia, y Ariana presentó la denuncia al día siguiente del fallecimiento.
El proceso judicial: Negligencia probada
El juez Emilio Stadler, en un fallo emitido a principios de diciembre de 2024, determinó que la conducta negligente de Atencio Krause causó un taponamiento del tubo endotraqueal, impidiendo el ingreso de aire al niño. El anestesiólogo violó protocolos básicos, como la supervisión constante de los signos vitales, que no pueden delegarse ni siquiera por un minuto.
La fiscalía solicitó tres años de prisión condicional y seis a diez años de inhabilitación para ejercer la medicina. La defensa del acusado pidió el mínimo de pena y una inhabilitación limitada a la atención pediátrica. El juicio para determinar la pena final se llevó a cabo el 3 de febrero de 2026, aunque el anestesiólogo se encuentra en licencia sin goce de sueldo desde el incidente. La familia lamenta la ausencia de arrepentimiento o disculpas por parte del profesional.
Impacto en la sociedad y lecciones aprendidas
Este caso resalta los riesgos de la distracción tecnológica en entornos médicos críticos y ha generado debates sobre la regulación del uso de dispositivos personales en quirófanos. La tía de Valentín declaró: "Mi sobrino está muerto porque él no estuvo atento". Valentín, quien había sido abanderado en su último acto escolar y celebrado su cumpleaños recientemente, se convirtió en símbolo de las víctimas de mala praxis.
La familia continúa buscando cierre, mientras la comunidad médica reflexiona sobre protocolos más estrictos para prevenir tragedias similares. Casos como este subrayan la importancia de la vigilancia constante en procedimientos pediátricos.
