El Pasado
Hay resentimiento por el pasado reciente; con el “no pasa nada”, la corrupción invadió los tres niveles y los tres órdenes de gobierno, fue cuando escribí “no pasa nada, hasta que pasa”. La inconformidad, sumada al discurso electoral de erradicar corrupción e impunidad, tuvo su eficacia; el presidente lleva esa carga, veremos si “no es tapadera de nadie”. El pasado; no debe olvidarse, ni ser tema de diferencias, sino todo lo contrario.
El presente.
Algo no visto está sucediendo, la cuestión, es; si será para bien o para mal. En aras de combatir la descomposición sus aliados le validan caprichos que también son corruptelas, como suspender licitaciones y dar contratos multimillonarios por asignación directa; como cancelar obras con daño generacional; pero para el presidente, las cosas van bien. Dice que “al diablo con las instituciones”, cuando solo se les cambia de nombre o las reasigna; lo que si desaparece son miles y miles de empleos; se mofa de los amparos a favor de Texcoco y en contra de Santa Lucia y declara “se hace porque se hace”. Una solución sería subastar y concesionar temporalmente el de Texcoco a la iniciativa privada para que lo terminara, el gobierno recuperaría 100 MMDP, y no tendría que invertir en Santa Lucia otros 220 MMDP, mismos que usaría para los pobres, pero el presidente pretende inundarlo y destruirlo.
La –chavista- nueva “Ley de extinción de dominio” contra la delincuencia, afecta a los ciudadanos comunes, hasta subastar o enajenar sus bienes sin previo juicio. En 7 meses tiene un subejercicio total de mil millones diarios y no hay medicinas ni para enfermedades terminales y dice que las compren enfermeras y doctores, que no sean inhumanos; pide a las mamás que “le ayuden” con sus hijos a que se porten bien, que no maten, que los demás que culpa tienen; sollozó la condena del milhomicida Chapo porque no le desea mal a nadie. Violando el estado laico utiliza a clérigos y fieles evangelistas para proselitismo de “Morena” de puerta en puerta. No hace respetar la soberanía, a México se le obligó a ser un “país seguro”, para impedir migraciones hacia
Estados Unidos; protege a los pobres conservándolos como pobres; a sus actos de poder les llama estado de derecho.
Tiene dividida a la sociedad; insulta, desacredita, dice y dice, tanto dice, que se contradice, y si lo cuestionan dice tener “otros datos”, y si se enreda dice que “ejerce su derecho de guardar silencio”.
Ya va casi un año, y aunque dijo que ya no lo haría, sigue abonando rencores y echando culpas para justificarse.
Personajes afines al gobierno como Cárdenas, Muñoz Ledo, Clouthier, Monreal, señalan ilegalidades, violaciones a la Constitución y pifias de esta administración.
Su “informe” fue más bien otra mañanera sin preguntas, con chascarrillos, desairado, con pocos y sin lleno, sin sorpresas; de decires, de preceptos y conceptos, sin fundamentos, sin números, de justificar errores, de alegres “vamos bien”; de un presidente que bien aprovecha ser aceptado popularmente, pero rechazado por su gobierno y políticas, incluso por simpatizantes.
El futuro
México ha tenido, no tres, sino más transformaciones constitucionales y en su tiempo prioritarias; José María Morelos funda la Republica con el “Congreso de Anáhuac”, “Los sentimientos de la nación” y la Constitución de Apatzingan; Benito Juárez “La Reforma”; con Madero surge la Revolución por la No Reelección; con el Plan de Ayala de Emiliano Zapata estalla la Revolución Agraria, y surgen los derechos sociales de campesinos y obreros; Calles crea instituciones agrícolas, de comunicaciones, pensiones, retiro, y crédito; Lázaro Cárdenas expropia los bienes del subsuelo y la industria petrolera a extranjeros; López Mateos expropia y nacionaliza la industria eléctrica, impulsa la identidad, el nacionalismo y la cultura con museos como el Nacional de Antropología e Historia. Hoy, el presidente se compara con ellos como transformador; lo sería si lograra la paz social, fundamental para la inversión y creación empleos, temas prioritarios, en cambio promueve una Reforma Electoral que lo eternice, solo que debe incluir sanciones a los no votantes.
Lo importante ya no es lo que se fue, sino lo que viene, sus políticas nada tienen de política, no hay ni diálogo ni consenso, son caprichos sin contrapeso con un congreso sometido.
Dijo y firmó que “no se va a reelegir”, pero también dijo que “el pueblo es el que manda” y dijo también que sus opositores están moralmente derrotados, y que no es mentiroso que es mañoso, dijo. Por eso, digo, “y no es por presumir” que lo que pretende es perpetuarse en el poder con un “maximato hereditario”.
López Obrador, no tuvo mayoría absoluta; de 89.3 millones de votantes solo ejercieron 56.6 millones; de estos, solo el 32 por ciento le dieron su voto; de ese100 por ciento de simpatizantes, este agosto bajó a 69 por ciento. Para el 2021, en votaciones para diputados, los seguidores de Morena serán menos, y más alta la votación general.
A donde vamos con las mismas actitudes; programas; decisiones, leyes de estilo chavista, como su mismo discurso de que “el pueblo está feliz, feliz, feliz”, pero también hay miedo.
Que el rencor del pasado, no justifique un presente, que pone en claro riesgo el futuro.
Morelos también tiene lo suyo, resultante del voto con rencor, a ver si ya se va entendiendo…
P. D. Hasta el otro sábado
“Historias y Relatos”
Carlos Lavín Figueroa
carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx
